Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en su ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, dio su poder cumplido al Alférez Juan Montero, vecino y encomendero en la nueva ciudad de Veracruz, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda recibir y cobrar los pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones que le fueren debidos; otros sí, para que arriende y repare cualesquiera de sus casas y las demás que quedaron a la muerte de Don Ramiro de Arellano, y administre sus estancias de ganado mayor que tiene en las jurisdicciones de la Antigua y nueva ciudad de Veracruz.
El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en el ingenio de Nuestra Señora de la Concepción, por lo que le toca y como heredero de Don Ramiro de Arellano, dio en arrendamiento a Diego Benítez, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, el Potrero de los Caballos que está en la estancia de vacas llamada Moreno, en términos de la nueva y vieja Veracruz, por tiempo de seis años, y al precio de cien pesos de oro común anuales.
El Capitán Sebastián de la Higuera Matamoros, dio su poder cumplido al Alférez Juan Montero, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, para que como albacea testamentario y tenedor de bienes de Ramiro de Arellano, pueda vender unas casas de morada, por el precio que hallare conveniente
Don Sebastián de la Higuera Matamoros, como albacea testamentario y tenedor de los bienes de Don Ramiro de Arellano, dio su poder cumplido a Cristóbal Martín Matamoros, su primo, vecino de Jalapa, para que en su nombre pueda cobrar de Blas Moreno, obligado de Tepeaca, y del Alcalde Mayor de Texcoco, los pesos de oro que restan de la venta de una partida de ganado y una libranza, respectivamente.
El Capitán Don Diego de Orduña Loyando, residente en su ingenio nombrado San Pedro, dio en arrendamiento a Francisco de la Cruz Obregón una estancia de ganado mayor llamada San Diego y por otro nombre Espanta Judíos, en términos de la Antigua ciudad de Veracruz, poblada de ganado mayor, asimismo, le arrendó también los sitios y tierras que llaman de la Sierra de Santa Ana, y el ganado vacuno cimarrón, caballos y los demás anexos, que hubo de Don Ramiro de Arellano, por tiempo de seis años y al precio de 1 200 pesos de oro común anuales.
Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en su ingenio de Nuestra Señora de la Concepción, como marido de Doña Josefa de Arellano y de Irala, hija legítima de Don Ramiro de Arellano y de Doña María de Irala, dio su poder cumplido al Alférez Juan Montero, vecino y encomendero en la nueva ciudad de Veracruz, para que en su nombre pueda tomar y aprehender la posesión de cuatro sitios de estancias de ganado mayor, comprendidos en la escritura de promesa de dote de sus suegros, ya finados, linde con las estancias pobladas llamadas Santa Fe y Moreno; 1 500 vacas, tres esclavos negros, una casa labrada de piedra sita en la ciudad de Veracruz, y todos los demás bienes contenidos en la escritura de promesa de dote; asimismo, pida la partición de los bienes entre su esposa Doña Josefa y su hermano Don Fernando de Arellano e Irala, únicos herederos de de Don Ramiro de Arellano y Doña María de Irala.
El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros y Doña Josefa de Arellano e Irala, su legítima mujer, residentes en este ingenio, y estando presente Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, hermano de los susodichos, y uno de los herederos de Don Ramiro de Arellano, con licencia de su tutor, juntos de mancomún dieron poder cumplido a Juan Montero, vecino y encomendero en la ciudad de Veracruz, para que cobre de los señores jueces y oficiales reales de la citada ciudad, y del Receptor de Avería de San Juan de Ulúa, los alquileres de las casas de piedra en que estuvo alojada la Compañía del Capitán Don Pedro Puerto Carrero, aprobando los autos y diligencias hechos en esta razón por Cristóbal de Lozana Salazar con los dichos oficiales reales.
El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, y su esposa Doña Josefa de Arellano e Irala [Irala y Arellano, Josefa], nieta de Hernando Ruiz de Córdova[Córdoba] y de Doña María de Arellano[María Arellano], heredera de Don Ramiro de Arellano y de Doña María de Irala, difuntos, y como patrones de las capellanías de misas que fundó el Lic. Gaspar Ruiz de Cabrera, hermano de sus abuelos, en la iglesia Mayor de la Antigua ciudad de Veracruz, y en razón de la muerte del Bachiller Gaspar de Benavides, nombraron por capellán al Bachiller Diego de Olivares Galindo.
El Capitán Diego de Orduña Loyando, residente en este ingenio, dueño de las estancias Espanta Judíos y Santa Ana, la primera la hubo de Luis de Córdova[Córdoba], vecino de la Vieja Veracruz, y la segunda, se la vendió a don Ramiro de Arellano, con el acción del ganado cimarrón, formó una compañía con el regidor Juan de la Calleja, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, sobre ambas estancias, para que las administre por cuenta de ambos durante seis años; en el caso de la estancia de Santa Ana, pondrá todo lo que fuere necesario, pero los gastos y provechos serían por mitad; y en la de Espanta Judíos, también acordaron ir mitad en los gastos, y en los frutos y esquilmos, el regidor solo se llevaría la tercera parte.
El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, dio su poder cumplido al Lic. Andrés Juárez [de Arce], presbítero, vecino de la ciudad de de Los Ángeles, para que en su nombre y como albacea de Don Ramiro de Arellano, cobre de Blas Moreno, obligado de la ciudad de Tepeaca, el resto de pesos de oro que pareciere deberle de una escritura de mayor cuantía de cierto ganado que compró a Don Ramiro de Arellano.