Don Mariano Carmón Trasloseros, Cura Coadjutor, Vicario Foráneo y Juez eclesiástico de la antigua parroquia de Jalapa, junto con el Capitán José Antonio de la Pedreguera, Mayordomo de la Cofradía del Sacramento, venden a don Felipe Miguel Ortiz de Zárate y a don Andrés Semeria, vecinos de Jalapa, una casa dividida a la mitad, tocándole al citado don Felipe, 30 varas de frente que lindan al poniente con la calle del Mesón de Santa María y 26 varas de fondo que lindan al oriente; al mencionado don Andrés le pertenecen 5 y media varas de frente, que lindan al poniente con la citada calle del Mesón, 33 varas de otro frente con la calle de Bezanilla y de fondo medido de sur a norte 33 varas, el ancho del fondo que linda con casa de don Manuel Bezanilla; dicha venta la hacen en 400 pesos cada uno.
Don Francisco Julián de Ochoa, de esta vecindad, otorga que vende a don Baltazar de la Rosa, una casa contigua a la de su morada ubicada en el Barrio Alto y Calle de la Amargura con la que hace frente hacia el oriente por donde tiene 14 varas, por el fondo que es el poniente tiene 14 varas y linda con casa de los herederos de don Fernando Ponce de León, al costado del sur linda con casa y solar de don Manuel de Bezanilla y al norte linda con casa de su morada. Dicha propiedad la heredó de su madre Teodora de Zárate y la vende en 800 pesos, con la advertencia de que dicha casa junto con la suya están gravadas con 400 pesos de censo redimible.
Don Baltazar de la Rosa, natural de la Ciudad de Ayamonte, en los Reinos de Castilla, residente en el pueblo de Jalapa, hijo legítimo de don Juan de la Rosa y de doña Josefa del Real, difuntos, casado con doña Petrona Cortés, otorga poder para testar a su citada esposa, en compañía de don Ramón Granados y don Manuel de Bezanilla, vecinos de este pueblo, y como heredera universal nombra a su alma.
Doña Micaela Francisca Valencia, criada en casa de don Tomás de Valencia y doña Francisca Montiel, natural y vecina del pueblo de Jalapa, viuda de Vicente Ortiz, realiza su testamento, en el cual nombra como albacea a don Manuel de Bezanilla, vecino de este pueblo, y como herederos designa a Juana Antonia y José Antonio, sus hijos legítimos.