Don Francisco Arévalo, vecino de la Ciudad de México y residente del pueblo de Jalapa, con testamento hecho en la Ciudad de México, el día 28 de febrero de 1769, informa que por vía de codicilio otorga a don Jacinto Landeiro, la administración, cobro y pago de sus bienes y deudas, y declara que sea sepultado en la parroquia de San Francisco de este pueblo de Jalapa.
Don Mariano de Campo, vecino de esta Villa de Xalapa, con poder para testar de don Jacinto Landeiro, procede a la descripción de su testamento, entre los bienes que dejó se encuentran una casilla y un tendajo que el otorgante ya vendió.
Don Mariano de Campo, de esta vecindad y comercio, albacea y heredero del difunto don Jacinto Landeiro, otorga que vende a don Felipe Ramos, de esta vecindad, una casa de paredes, cubierta de madera y teja, situada en la Calle de Santiago, se compone de 11 y media varas de frente, sin mencionar cuanto mide de fondo. La vende por precio 400 pesos.
Don José Jiménez, vecino del pueblo de Jalapa, otorga que vende a don Jacinto Landeiro, una casa y solar ubicado en el barrio de Santiago, que compró a Dominga de Cuevas, viuda de Francisco González, cuyo solar se compone de 11 ½ varas, que hace frente con la calle de Santiago mirando hacia el sur y del otro lado linda con casa de Clara de Ochoa, al poniente con solar de Dominga de Cuevas, al norte con solar que fue de Roque de Castro y al oriente con casa de José de Ayala. La venta se hace en 300 pesos.
Don Jacinto Landeiro, natural de la Villa de Baiona, en el Reino de Galicia y residente en este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de don Diego Landeiro y doña Antonia González, otorga poder para testar a don Mariano de Campos, vecino de este pueblo, así también lo nombra albacea testamentario y heredero universal.