Don Diego Viveros, vecino del pueblo de Jalapa, se obliga, junto con don Domingo Franceschi [Franco], a reconocer la cantidad de 100 pesos, impuestos a censo redimible a favor de las Benditas Ánimas del Purgatorio de la iglesia parroquial de este pueblo, y los imponen sobre unas casas que son propiedad del citado don Domingo Franco, ubicadas en el barrio de Tecuanapa.
José Cayetano de Castro, vecino del pueblo de Jalapa, vende a María de Ortiz de Zárate, un pedazo de solar con 12 varas de frente y 31 ½ de fondo, al oriente linda con calle que baja hacia el molino de Francisco Maniau y Ortega, al poniente con solar de Francisco Velad, al sur con casa de Mariana Meléndez, callejón en medio y al norte con casa y solar de doña Clara Elena de Reina, propiedad que compró en compañía de su cuñado Domingo Franceschi [Franco]. La venta se hace en 72 pesos.
Don Domingo Franceschi [Franco], originario de Chintura en el reino de Córcega, casado y avecindado en este pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Francisco Martínez de Rosas y al Capitán de Granaderos don Lorenzo de la Hoz y Rivas, vecinos y residentes en la villa y Corte de Madrid, para que soliciten carta de naturaleza, para poder vivir sin impedimento en estos dominios de Nueva España en donde tiene a su familia.
El Licenciado Ignacio Javier de Campo, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de la doctrina del pueblo de San Antonio Huatusco, jurisdicción de la Villa de Córdoba, residente en el pueblo de Jalapa, vende a don Domingo Franco y a don José de Castro, vecinos de este pueblo, una casa de piedra y lodo, cubierta de madera y tejas, con el solar en que fue labrada, el cual mide 60 varas de frente y 65 varas de fondo, linda al oriente con la calle que baja de las gradas para el molino y la que sesga desde dichas gradas del Convento de San Francisco para los callejones de Patricio José de Santamaría, al poniente con casa y solar de don Juan Alonso de Castro, suegro y padre de los compradores, al norte con la calle que baja de las gradas de la ermita de Santiago y al sur con solar y casa de Teodora Josefa Mojica, en la cantidad de 460 pesos.
Don Domingo Franceschi, de este comercio y vecindad, y su esposa doña Rosa de Castro Pérez, fundan una capellanía con el principal de 3 000 pesos, para el beneficio de sus almas, con la pensión de 10 misas rezadas anuales, en los días, lugares y altares que quiera el capellán celebrarlas o mandarlas aplicar por la limosna acostumbrada; y a mayor abundamiento ha de asistir el capellán todas las noches, un cuarto de hora después de las oraciones, a rezar a coro el rosario de María Santísima con los vecinos que concurran en la capilla de Nuestra Señora del Rosario de María Santísima, percibiendo en recompensa 150 pesos cada año, correspondientes a los réditos que producirán los 3 000 pesos a razón del 5% anual. Nombran como primer capellán a don José Ignacio de Echagaray y Franceschi, nieto de legítimo de los otorgantes.\t
Doña María Luisa Salvo, de esta vecindad, mujer y conjunta persona de don José Antonio Pereira de Castro, con licencia de su marido, otorga que vende a don Domingo Franceschi, de esta misma vecindad, una casa mesón que nombran de las Ánimas, de edificio alto y bajo, de cal y arena, cubierta de madera, ladrillo y teja, situada en la Plaza principal, donde hace su frente al poniente y por su fondo al oriente. Linda con el costado de la casa y solar de don Mariano Ladrón de Guevara, por el norte con el Callejón de Flores, y del otro lado casa de su hermana Rafaela Salvo y por el sur con otra casa alta, de la pertenencia de don José María Goiri y solar eriazo situado a espaldas del cuartel de esta Villa. La vende en 23 550 pesos, de los cuales ha recibido 18 950 pesos y los 4 600 restantes los ha de seguir reconociendo, con sus 5% en cada año con sujeción a la escritura de imposición, los 4 000 que es el principal de la capellanía laica y los 600 restantes que pertenecen a la Archicofradía del Santísimo Sacramento.
Don [Juan] Joaquín de Cendoya [y Arizabaleta], provisto Administrador de Alcabalas y de las Rentas de Tabaco, Pólvora, Naipes, Papel Sellado y demás de la Real Hacienda, dijo que para caucionar las rentas reales, se obliga como principal pagador de cualquier descubierto que por su causa resultare a dicha renta, asimismo ofrece por sus fiadores al Regidor don Francisco Sáenz de Santa María, don Domingo Franceschi, don José María de Goiri y don José de Bárcena, quienes se obligan a pagar los alcances que hubiere hasta por 2 000 pesos cada uno.
Don Domingo Franceschi, de esta vecindad, otorga poder general a don Domingo Lagoa de Miranda, vecino de la Nueva Veracruz, para que en su nombre haya, demande, reciba y cobre judicial o extrajudicialmente de cualquier persona lo que hasta hoy le pudieran deber.
Don Domingo Franceschi, de este comercio y vecindad, otorga que ha recibido de don Nicolás Eduardo Montero, la cantidad de 500 pesos que le debía del valor de una finca que le vendió, ubicada en la Calle que baja del Señor San José para el Camino Real.
Doña Rafaela Josefa Salvo, mujer y conjunta persona de don Ignacio [de] Urrea de quien tiene licencia para efectuar esta escritura, otorga que vende a don Domingo Franceschi, de este comercio y vecindad, una casa de cal y piedra de edifico alto y bajo, que se ubica haciendo esquina con la Plaza Principal y Callejón de Flores, hace frente con la Calle de Belén con 17 y media varas, al otro lado casa esquina de doña María Guadalupe de la Pedreguera, al fondo que es el oriente con casa de don Francisco Rica por donde tiene 92 varas, linda también con fincas de doña María Ignacia de Alba al norte, y con casa de don Manuel Allen y al sur con Callejón de Flores. La vende con tres empeños, 3 000 pesos a la capellanía que mandó fundar el abuelo de la otorgante, 500 pesos que situaron los albaceas de su abuelo y pertenecen al convento de San Francisco; 1 000 que la compareciente impuso sobre la misma casa. La venta la hace en 18 500 pesos, 6 500 importe de los tres capitales mencionados y los 12 000 restantes se los ha entregado a su satisfacción.