Doña María Eufrosina de los Ríos, mujer de don Juan Antonio de Llano, vecina del pueblo de Jalapa, otorga que vende a doña María Isabel Garzón , mujer de don Miguel de Remolina Cabo, una esclava negra de 15 a 16 años de edad, nombrada María Bárbara de Loreto, criolla del ingenio la Orduña, que compró del mayorazgo que nombran de Cadena. La venta se hace en 100 pesos.
Don Manuel González de la Cruz, apoderado de don Lorenzo Romero, doña Gertrudis de la Calle, doña María Eduarda Méndez, don José Rafael González Silva, doña Ana María y doña Teresa de la Calle, vecinos de la jurisdicción de Tlaxcala y herederos de don José de la Calle Hurtado de Mendoza, vende a don Domingo Franceschi[Franco], una casa de altos que linda al norte con la calle Real y casas de los herederos de don Laureano Fernández de Ulloa, al oriente con casa que hoy es de don José Sanchinel y sitio de los herederos de don Juan Antonio de Arce y Arroyo, al sur con casa de doña María Isabel Garzón, viuda de don Miguel de Remolina Cabo y con casa de la testamentaria de don Antonio Merino, con la que también linda al poniente; la vende en 2, 450 pesos de los cuales reconoce a censo 150 pesos a favor de la Tercer Orden de este convento de San Francisco.
Doña Juana Morales, natural y vecina de Jalapa, hija legítima de don Juan de Morales y doña Ana de Arcos, viuda y albacea testamentaria de don Carlos José Garzón otorga su testamento donde nombra como sus albaceas testamentarios a sus hijos don Luis José Garzón y doña María Ignacia Garzón, viuda de don Miguel de Remolina Cabo, mismos que nombra herederos universales en compañía de sus demás hijos doña Josefa Garzón, doña María Ignacia y doña Ana María, viuda del capitán don José María Chavez.
Don Carlos José Garzón, natural de la Villa de Hita del Obispado de Siguenza, en los Reinos de Casilla y residente en el pueblo de Jalapa, hijo legítimo de don Diego Garzón y doña Isabel Garrido Arredondo, difuntos, casado con doña Juana Morales, otorga su testamento donde nombra como albaceas testamentarios a su citada esposa en compañía de don Miguel de Remolina Cabo, su hijo legítimo y del Licenciado José Balboa, Cura propio de la parroquia del Señor San José de la división de este pueblo, y como herederos universales a sus hijos legítimos.
Don Miguel de Remolina Cabo, natural de la Villa de Laredo Obispado de Santander, vecino de la ciudad de Cádiz en España y residente en Jalapa, hijo legítimo de don Lucas de Remolina Maquilón y de doña Francisca de Cabo, difuntos, viudo de doña Ángela de Villareal Gómez y casado en segundas nupcias con doña María Isabel Garzón ; otorga poder para testar en primer lugar a don Felipe Montes, vecino de la ciudad de Cádiz, quien fue Diputado de España, en segundo a don Pedro Verdes Montenegro, don Miguel de Mendiburu e Irigoyen y don Felipe de Revilla Bárcena, vecinos de España y residentes en Jalapa, asimismo los nombra albaceas testamentarios, y como herederas universales a doña Ángela de Remolina y Villareal, su hija legítima del primer matrimonio, y doña María Manuela de Remolina y Garzón, su hija del segundo matrimonio.
Doña María Isabel Garzón, vecina del pueblo de Jalapa, viuda de don Miguel de Remolina Cabo, otorga poder especial a don Miguel de Mendiburu e Irigoyen y a don Pedro Verdes Montenegro, vecinos de la ciudad de Cádiz, para que soliciten a los albaceas y herederos copia del testamento y última disposición .
Don Francisco Javier Sáenz de Santa María, de esta vecindad y su comercio, vende a don Domingo Franceshi (Franco), de esta misma vecindad y su comercio, una casa de cal y piedra, cubierta de madera y teja, de edificio alto, situada en la esquina de la Plaza Principal de esta Villa, y primera cuadra de la banda del sur, Calle Real en medio que de dicha Plaza sale para la Veracruz; al poniente con casas de don Manuel de Goiri, Calle Ancha en medio; por el sur con casa y patio que fue de don Miguel de Remolina Cabo y ahora es de sus herederos; al oriente con casa alta del comprador. La venta la hace en 9 000 pesos.
Doña María Isabel Garzón, mujer legítima de don Miguel de Remolina Cabo, vecina del pueblo de Jalapa, concede licencia a su citado esposo para que por el tiempo de 3 años realice viaje a Europa y residir en las partes y lugares que le fueren convenientes para el mayor adelantamiento de su caudal y poder llevar con mayor comodidad las cargas del matrimonio.
Don Pedro Bartolomé Aragón, marido y apoderado de doña Mariana Roso, viuda en primeras nupcias de don Antonio Merino, junto con don Antonio Pérez Pensado, curador de los hijos menores del mencionado difunto, venden a don Francisco Sáenz de Santa María, residente en esta Villa de Jalapa, una casa que fue morada del citado don Antonio Merino, que es de edificio alto y linda al norte con la esquina de la plaza principal de esta Villa y calle Real y frontero de la de don Francisco Javier Fernández de Ulloa, al poniente con casas de don Manuel de Goiri, al sur con casa y patio que fue de don Miguel de Remolina Cabo y ahora es de sus herederos, y al oriente con casas altas de don Domingo Franceschi[Franco] y su patio; dicha venta la hacen en 6, 800 pesos.
Don Celedonio Pérez, don Pedro Modesto de Basoa, don Francisco Ignacio de Herrasti, don Miguel de Remolina Cabo, don Antonio Callebout y don Cristóbal Rodríguez, vecinos de España y residentes en el pueblo de Jalapa, otorgan poder especial a don Sebastián de Eguía y don Pedro Antonio de Eguía, junto con don Manuel de Quevedo, vecinos en la Ciudad de México, para que concluyan las dependencias de don Manuel José Adrianzén, cobrando a sus deudores las cantidades que le deban.