Francisco Hidalgo, mayordomo de la recua de Juan Rodríguez de Medina, vecino de la ciudad de los Ángeles, manifestó dirigirse hacia Veracruz y llevar la recua cargada de bizcocho y 8 cargas de purga, llevando tres indios en su servicio nombrados Francisco, Juan y Pablo. Asimismo, el corregidor le notificó de la ordenanza que prohíbe bajar con indios a la Nueva Veracruz, ni pasar con ellos de este pueblo a partir del 1 de junio de cada año hasta el otro día después de San Francisco; también se le informó que a los indios debe dársele buen tratamiento, no servirse de ellos contra su voluntad y pagarles por su trabajo conforme a la ordenanza de Su Majestad que así lo manda.
Se tomó la razón de 22 pipas de vino que lleva Francisco Pizarro en su recua, las 15 para Francisco Hidalgo, las 6 para Jacinto González y para Francisco de Arrechadera una pipa, todas en México.
Se tomó la razón de 8 pipas de vino en 48 barriles que lleva Diego García en su recua, para entregar en México a Francisco Hidalgo.
Don Francisco Hidalgo, Médico de la última flota al mando de don Agustín de Idiáquez, con poder para testar que le otorgó Juan de Mellica, vecino de la Ciudad de Cádiz y Piloto del Rey en la Urca Holandesa nombrada “El Mateo”, procede a realizar el testamento del otorgante, en el cual además del citado poder, lo nombró albacea y como herederos designó a José Bartolomé y Estebana, sus hijos legítimos y de María de Vega, vecina de Cádiz y su legítima mujer.
Don Francisco Hidalgo, Médico aprobado por el Real Tribunal del Protomedicato de este reino, dijo que acordó con los vecinos de este pueblo para curarlos y asistirlos en sus enfermedades, nombrándose en esta escritura las personas, condiciones y cantidades que pagarán; dicha iguala será por 3 años, empezando a contarse desde el 8 de marzo próximo, señalando tanto vecinos y médico que cumplirán lo estipulado en ésta y se obligan con sus bienes.
Don Francisco Hidalgo, Subdelegado interino de esta Villa de Jalapa y su distrito, otorga poder general a don Francisco Maniau y Ortega, vecino de la Ciudad de México, para que comparezca ante el Superior Gobierno de este reino, Real Audiencia y Cancillería de Nueva España, juzgados y tribunales superiores e inferiores, seculares y eclesiásticos, donde promueva todos los asuntos que tenga pendientes y los que se ofrezcan con cualquier persona.
Don Francisco Hidalgo, vecino de Jalapa, otorga poder especial a don Juan Díaz González, del Comercio de España y residente en la Ciudad de México, para que en su nombre parezca en la Junta de la Real Hacienda o ante los demás tribunales, en razón de la pretensión que tiene hecha a fin de que se le señale y dé una gratificación por la asistencia que como profesor de medicina hizo y aplicó a la tropa en el hospital de este pueblo, haciendo para conseguirlo todos los pedimentos, requerimientos, súplicas y demás que le favorezcan.
Don Francisco Hidalgo y doña María Clara Zugadi, marido y mujer, vecinos de este pueblo, otorgan poder a don Juan de Barcena, vecino de este pueblo, para que en sus nombres, demande y cobre judicialmente a las personas, albaceas, herederos y de quien más haya lugar cualquier cantidad de pesos, oro, plata, joyas, mercaderías y otros efectos de cualquier especie, que le adeuden a través de instrumentos públicos o simples; arriende y venda casas y otros bienes con las condiciones que se ajustare, y si por dichas cobranzas y de lo demás contenido en este poder se ofrecieren pleitos, que lo siga, por lo que se le da éste con libre y general administración con facultad de sustituir.
Don Juan Mateo Juille, residente en el pueblo de Jalapa, dijo que usando del poder que tiene conferido de doña María Sebastiana de Campos y Arraido, viuda de Gabriel de Arteaga, vende a don Francisco Hidalgo, una casa de vivienda baja, de cal y canto, techada de madera y tejas, con el sitio que le pertenece, ubicada en la calle principal a la salida de la Plaza Pública con la que hace frente y del otro lado con casa que de don Manuel del Día, al norte con solar del antes mencionado hacia el arroyo de Xallitic y al poniente con casa y Callejón de la Capitana, cuyos arrimos están mutuamente satisfechos. La venta se hace en 2, 932 pesos 5 ½ reales, que han de pagar con réditos de 5 % dentro de un año contados a partir de hoy.
Los Licenciados Mariano Carmon Trasloseros, Cura Vicario de la antigua parroquia de este pueblo, José Balboa, Cura Vicario de San José de la Laguna, y don Francisco Hidalgo, dijeron que doña Ángela Francisca del Pino mandó fundar una capellanía laica de estudios de gramática en la que nombró por patronos a 2 párrocos con el principal de 4, 000 pesos, que fundaron los patronos y albaceas sobre 2 mesones, pero los albaceas han concluido con su cargo, por lo que entregaron todos los bienes a don Manuel José Bellido, tutor y curador de sus herederos, quienes convinieron con don Francisco Hidalgo para que les reciba la cantidad de 3, 000 pesos, por lo que éste los recibe y los carga a censo redimible sobre una casa de paredes techada de madera y tejas inmediata a la Plaza Pública, en la calle Principal que sale hacia el Camino Real de la Veracruz, linda con casa de don Manuel del Día, al oriente con casa de la testamentaria de don Gabriel de Arteaga, al poniente con casa de los herederos de don Laureano Fernández de Ulloa, al norte con callejón que llaman de Flores.