Don José Navarro, vecino de este pueblo de Jalapa, vende a don Narciso Hernández Badillo, del Comercio de España por la cantidad de, un solar con 9 de frente y 19 de fondo, que linda por el frente con el callejón que llaman del Diamante hacia el oriente, y por el otro lado solar que fue de Manuel Rincón y hoy de Francisco Javier López, por el costado del sur linda con casa de don Bartolomé Salvo, al poniente que es el fondo linda con solar que fue del difunto don Juan de Quiñones y por el costado del norte linda con solar que era del difunto Gaspar Álvarez, la vende en 36 pesos.
Don Lorenzo Gil de Partearroyo y don Narciso Hernández Badillo, del Comercio de España y residentes en este pueblo de Jalapa, otorgan poder general a don Domingo de Arana y Izarra, residente en la Ciudad de Puebla, para que los represente en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales.
Don Narciso Hernández Badillo, vecino de España y residente en Jalapa, solicita cancelación de escritura por la cantidad de 392 pesos de oro común, que ha recibido de don Simón de Ugarte, vecino de Cádiz.
Don Narciso Hernández Badillo, del Comercio de España, residente en este pueblo de Jalapa, otorga poder a don Lorenzo Gil de Partearroyo, del mismo comercio y residente en la Ciudad de México, para que lo represente en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales.
Manuela de Zaragoza, vecina de este pueblo de Jalapa, albacea y heredera de su difunto marido don Gaspar Álvarez, otorga que vende a don Vicente Fernández de Baldimo, una casa con el solar que le pertenece que tiene de frente 19 y 3 cuartas varas hacia el norte por donde linda con el Callejón de Quiñones y del otro lado casa de don José de Ugarte, por el costado del oriente linda con Callejón del Diamante y solar de Francisco Javier López, por el fondo que es de 27 y media varas hacia el sur linda con casa de don Narciso Hernández Badillo, y por el costado del poniente linda con unas paredes que fueron del difunto don Juan de Quiñones. Dicha venta la hace con el cargo y gravamen de sustentar y alimentar a la vendedora los días que Dios le dé vida y darle un cuarto de dicha casa para su habitación hasta su muerte; se la vende en 400 pesos.