Francisco Torres, natural del reino de Génova y vecino de este pueblo de Jalapa, otorga poder para testar a su esposa Ana de la Trinidad de Vargas y a Fray Antonio de Lara, religioso de San Hipólito Mártir en este Convento Hospital Real de su orden, y nombra como sus herederos universales a sus hijos José Desiderio, María Candelaria, Ana María Clara, Francisco Clemente, Francisco de Paula, y a Juana.
El Capitán Francisco Javier López, vecino de Jalapa, albacea testamentaria de la difunta Ana de la Trinidad Vargas, otorga que vende a don Francisco Javier Sáenz de Santa María, una casa y solar de 115.5 varas de frente y 57 de fondo, la cual linda por el frente al norte con la cerca del convento de San Francisco, callejón en medio; al poniente con solar de María Alfonso; al sur con 57 varas linda con solar de Inés la Monja y de Inés Zurita, al oriente con la calle nueva que se forma sobre el barranco del agua de Tecuanapa y el cual fue comprado por don Francisco de Torres de don José Antonio del Castillo. Los vende en 120 pesos en pago de contado.
Ana de la Trinidad Vargas, viuda de Francisco Torres, vecina del pueblo de Jalapa, hija legítima del difunto José de Vargas, y de Ana Efigenia de Zamora, viuda de Francisco de Torres, realiza su testamento, en el cual nombra como albacea al Capitán Francisco Javier López, vecino de este pueblo, y como herederos nombra a su citada madre junto con José, María Candelaria, Antonia María Clara, Francisco Clemente, Francisco de Paula y Juan de la Sangre de Cristo, sus hijos legítimos.