Francisco Rodríguez de Olmedo, vecino de la jurisdicción de la villa de Córdoba, natural de la ciudad de la Palma, una de las de Gran Canaria, hijo legítimo de Pedro Rodríguez y Margarita González, difuntos, otorga su testamento en la manera siguiente: Manda 50 pesos a la cofradía del Santísimo Sacramento, sita en la iglesia parroquial; 20 pesos a la cofradía del Señor San José de esta iglesia. Declara deber 6 pesos a la mujer de Francisco Machado; manda se ajuste cuenta con Isabel de Rojas, Gaspar Rendón y Juan Rodríguez Calado. Declara debe a los herederos de Benito Rendón, José Tas, Domingo Martín, José Tiburcio Valeriano, a los bienes de Blas Francisco de Oropeza y a don Juan Medrano y Avendaño. Declara por sus bienes una casa de piedra y madera en la villa de Córdoba, sobre la cual está un censo de 260 pesos; un medio solar que linda con Isabel Vázquez; y una hacienda de hacer azúcar con dos suertes de tierras. Nombra a Juan Rodríguez, su nieto, y a Juan de Acosta su sobrino, albaceas testamentarios. Nombra como herederos universales de todos sus bienes a Juan Rodríguez que será de veinte años, a Francisco Rodríguez que será de diecinueve años, a Marcos Rodríguez de dieciséis años, a José Rodríguez de catorce años, a Rafaela Rodríguez de trece años, a Antonia Rodríguez de once años, a Sebastiana Rodríguez de seis años, a Bartolomé Rodríguez de tres años y a Juana Rodríguez de dos años, sus nietos legítimos, hijos de Sebastián Rodríguez y María de Pineda.
Zonder titelAntonia Rodríguez, Dominga Rodríguez, Bárbara Rodríguez, y Felipa Rodríguez, hijas legítimas y herederas de Felipe Rodríguez, vecinas del pueblo de Jalapa, venden a doña Antonia Feliciana Dorantes de Acosta, hija legítima de don Esteban Fermín Dorantes y doña María Petrona de Acosta, vecina de la Nueva Ciudad de la Veracruz, un pedazo de solar de 18 y media varas de frente y 54 y media varas de fondo, el cual linda al norte con la calle que baja para la Ermita de Santiago, al sur con el Callejón de Patricio José de Santamaría, al poniente con casa y solar de Dominga Rodríguez, y al oriente con casa y solar de María Chávez, también se incluyen unas paredes de piedra y lodo de la casa que habitó dicho Felipe, con 4 varas hacia fuera para enderezar la calle con la que hacen 58 y media varas de fondo; dicha venta se hace al precio de 180 pesos.
Juan Rodríguez, natural y vecino de esta villa de Córdoba, hijo de Sebastián Rodríguez y María de Pineda, difuntos, otorga su testamento en el que señala lo siguiente: manda sea amortajado con el hábito y cuerda de San Francisco, sepultado en la iglesia parroquial de esta villa delante del altar de Nuestra Señora del Rosario, la forma de acompañamiento y entierro lo deja a voluntad de sus albaceas. Manda se den 10 pesos de sus bienes a Nuestra Señora de Guadalupe del pueblo de Orizaba. Debía a Miguel, del que no sabe su apellido, sobrino del padre Villar. Declara no haber sido casado ni tener hijos legítimos ni naturales. Por bienes suyos señala solamente sus legítimas paterna y materna que están en poder del Capitán don Nicolás Rodríguez Dávila, parte de ella con sus réditos, porque lo demás lo tiene cobrado, asimismo, la parte de su abuelo que está proindiviso y que manda que sus albaceas las ajusten y cobren por sus bienes. Nombra por sus albaceas al Capitán don Gaspar Rendón y Cristóbal Hidalgo, su cuñado, y por tenedor de bienes sólo al Cristóbal Hidalgo y del remanente de sus bienes nombra por herederos a Rafaela y a Antonia Rodríguez, sus hermanas.
Zonder titelSebastián Rodríguez, vecino de esta villa de Córdoba y natural de ella, hijo legítimo de Francisco Rodríguez, vecino de esta villa, y de Sebastiana Hernández Laboracha [sic] difunta, dijo que por cuanto los descargos de su conciencia los tiene comunicados con Francisco Rodríguez su padre y con María de Pineda su mujer, por tanto, en aquella vía y forma otorga que da su poder para que realicen su testamento con todas las cláusulas que les tiene comunicadas. Declara ser casado con María de Pineda, de cuyo matrimonio tiene por hijos a Francisco Rodríguez de quince años, a Marcos Rodríguez de doce años, a José Rodríguez de diez años, a Rafaela Rodríguez de once años, a Antonia Rodríguez de nueve años, a Sebastiana Rodríguez de cinco años, a Bartolomé Lázaro de dos años y al póstumo o póstuma que naciere por hallarse la susodicha encinta. Nombra albaceas testamentarios a Francisco Rodríguez su padre, a su mujer María de Pineda y a su hijo Juan Rodríguez. Por último, nombra por sus universales herederos a todos sus hijos y como curadora de sus personas y bienes a María de Pineda.
Zonder titel