Don Diego González Díaz Vallejo, hijo legítimo de los difuntos don Diego González Vallejo y Bárcena, y doña María Díaz Gallo Alonso, natural de la Quintanopio, en los Reinos de Castilla la Vieja, Arzobispado de Burgos y vecino de la jurisdicción de Teziutlán, soltero, realiza su testamento, en el cual nombra como principal albacea a su hermano don José González Díaz Gallo, junto con don Francisco y don Miguel Díaz Gallo, y como heredero nombra al menor don José Benito González Díaz de Ahedo, su sobrino, a quien le nombra como tutor administrador a don Bernardino Ruiz Sarabia.
Cayetano Rafael, vecino del pueblo de Teziutlán y residente en el pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Juan Vicencio de Flandes, vecino del pueblo de Teziutlán, para que se oponga a la ejecutoria que contra sus bienes se intenta y principalmente a las Ánimas por 50 pesos que debe a su Cofradía y Hermandad de San Sebastián de aquella Parroquia, también para que venda los bienes hipotecados y de éste pague a los menores y a las hermandades citadas, y del remanente que quede pague a don Diego González Díaz.
Don Francisco Fernández de Velasco, don Manuel Antonio Gómez, don Antonio García, Juan Antonio González, Miguel Parra, Manuel Ignacio de Herrera, Antonio Juárez, Francisco de Aburto, Antonio Martínez, Juan Antonio de Acevedo, y Juan José Vázquez, arrieros, labradores y oficiales de Gremios del pueblo de Teziutlán, por voz propia y la de los vecinos de dicho pueblo, otorgan poder general a don Diego González Díaz, don Francisco Fernández Velasco, don Manuel Antonio Gómez Salado y a don Antonio García, vecinos del mismo pueblo, para que los defiendan y demanden en todos sus pleitos, causas y negocios, civiles, judiciales, eclesiásticos y seculares.