Don Bartolomé de Orozco, hijo legítimo de los difuntos don Gaspar de Orozco y de doña Teresa de Sierra y Hurtado, natural de la Villa de Lebrija, vecino de la Ciudad de Sanlúcar de Barrameda, Arzobispado de Sevilla y residente en el pueblo de Jalapa, otorga poder para testar y nombramiento de albaceas a su hermana doña Nicolasa de Orozco, junto con don Félix Martínez de Espinosa, vecino de la Ciudad de México, y como herederos nombra a la citada Nicolasa de Orozco y Juana de Orozco, su otra hermana.
Don Bartolomé de Orozco, hijo legítimo de los difuntos don Gaspar de Orozco y de doña Teresa de Sierra y Hurtado, natural de la Villa de Lebrija, vecino de la Ciudad de Sanlúcar de Barrameda, Arzobispado de Sevilla y residente en el pueblo de Jalapa, soltero, otorga poder para testar y nombramiento de albacea a doña Nicolasa de Orozco y a don Félix Martínez de Espinosa, y como heredera a dicha Nicolasa, y por muerte de ésta a su hermana Juana de Orozco.
Don Bartolomé de Orozco, hijo legítimo de los difuntos don Gaspar de Orozco y doña Teresa de Sierra y Hurtado, natural de la Ciudad de Sanlúcar de Barrameda, en el Reino de España y residente del pueblo de Jalapa, soltero, realiza su testamento, en el cual nombra como albaceas y herederos a don Félix Martínez de Espinosa, vecino del pueblo de Sanlúcar de Barrameda y a don Agustín Hubac, residente en este pueblo.