Cristóbal de Salazar, residente en Jalapa, vende al Hospital de Nuestra Señora de Belén de Perote un esclavo negro llamado Pedro, de nación Angola, de 22 años de edad, por el precio de 370 pesos de oro común.
Juan de Zarandona], el mozo, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Cristóbal de Lozana Salazar 425 pesos y 4 tomines de oro común, los 375 y 4 tomines de una escritura que le debía, y los 50 pesos de adeudos que pagó para sacarlo de la cárcel pública de Jalapa; los cuales dará en esta manera: la mitad cinco meses después de la fecha de esta escritura y la otra mitad de allí en otros cinco meses.
Salvador de Saavedra, vecino de la nueva Veracruz, vende a Cristóbal de Salazar, mercader, un esclavo negro llamado Pedro, de nación Angola, de 17 años de edad, poco más o menos, por el precio de 347 pesos y medio de oro común.
Cristóbal de Salazar, como principal deudor, y Juan López Ruiz, su fiador, se obligaron a pagar a Salvador de Saavedra 147 pesos y 4 tomines de oro común que restan del valor de un esclavo que le vendió, cinco meses y medio después de la fecha de esta escritura, todos juntos.
El maestro Esteban, carpintero, vecino de Jalapa, vende a Cristóbal de Salazar, mercader, una negra ladina llamada Isabel Bautista, de 36 años de edad, con las tachas buenas o malas que tuviere, sana, libre de hipoteca, por el precio de 350 pesos de oro común.
Bartolomé de la Cruz, de color mulato, libre, se obligó a pagar a Pedro González Villarrreal, mercader, 60 pesos de oro común, por razón de otros tantos que por él pagó a Cristóbal de Salazar, vecino de Jalapa, y se los ha de pagar con servicio personal, ganando tres pesos mensuales.
Cristóbal de Salazar, residente en el pueblo de Jalapa, vende al beneficiado Boecio Gutiérrez un esclavo negro llamado Pedro, de nación Angola, de 24 años de edad, por el precio de 400 pesos de oro común.
Cristóbal de Salazar, mercader, vecino de esta provincia, dio su poder cumplido a Luis de Figueroa Villalba, vecino de la ciudad de México, ausente, y a Lorenzo de la Puente, vecino de la ciudad de Los Ángeles, para que lo representen en todos sus pleitos civiles y criminales, y para que puedan recibir y cobrar cualesquier pesos que le deban en esta Nueva España.
Felipe de la Cruz, mancebo, natural de Toledo, en los reinos de Castilla, estando presente su curador Domingo Ruiz, vecino de Jalapa, se comprometió [convenio] a servir con su trabajo personal a Cristóbal de Salazar, mercader, por el tiempo de un año, ganando tres pesos mensuales de oro común y la comida.
Cristóbal de Salazar, mercader, vecino de Jalapa, y Juan de Sosa del Castillo, confitero, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, se convinieron en esta forma: que el dicho Cristóbal de Salazar se obligó a entregar a Juan de Sosa una tienda en este pueblo con 600 pesos de mercaderías, para el día de Pascua de Navidad del presente año, y el dicho Juan de Sosa se comprometió a comprarle la referida cantidad en mercaderías, de contado, el día del entrego de la tienda.