Cristóbal de Salazar, mercader, vecino de esta provincia, dio su poder cumplido a Luis de Figueroa Villalba, vecino de la ciudad de México, ausente, y a Lorenzo de la Puente, vecino de la ciudad de Los Ángeles, para que lo representen en todos sus pleitos civiles y criminales, y para que puedan recibir y cobrar cualesquier pesos que le deban en esta Nueva España.
Felipe de la Cruz, mancebo, natural de Toledo, en los reinos de Castilla, estando presente su curador Domingo Ruiz, vecino de Jalapa, se comprometió [convenio] a servir con su trabajo personal a Cristóbal de Salazar, mercader, por el tiempo de un año, ganando tres pesos mensuales de oro común y la comida.
Cristóbal de Salazar, mercader, vecino de Jalapa, y Juan de Sosa del Castillo, confitero, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, se convinieron en esta forma: que el dicho Cristóbal de Salazar se obligó a entregar a Juan de Sosa una tienda en este pueblo con 600 pesos de mercaderías, para el día de Pascua de Navidad del presente año, y el dicho Juan de Sosa se comprometió a comprarle la referida cantidad en mercaderías, de contado, el día del entrego de la tienda.
Doña María de Esquivel, vecina de Jalapa, dio en arrendamiento a Juan de Sosa, vecino de la nueva Veracruz, unas casas de morada en este pueblo, en la calle real, que hoy tiene Cristóbal de Salazar, lindan con casas de Melchor Palomino, durante cuatro años, los cuales comenzarán a correr a partir del 2 de julio de 1609, al precio de 60 pesos anuales de oro común.
Cristóbal de Salazar, mercader, vecino de Jalapa, se obligó a pagar al maestro Esteban, carpintero, 350 pesos de oro común, precio de una negra llamada Isabel Bautista, un año después de la fecha de esta escritura.
Jerónimo Atenzo, natural de Palma, en los reinos de Castilla, estando presente su curador Francisco Ruiz, se comprometió a pagar a Cristóbal de Salazar, mercader , 42 pesos de oro común que le dio en reales de contado, sirviéndole con su trabajo personal, ganando 4 pesos mensuales de oro común y la comida.
Pedro González Villarreal, vecino de esta provincia, mercader, se obligó a pagar a Cristóbal de Salazar, vecino de Jalapa, 60 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le debía Bartolomé de la Cruz, mulato, y por los cuales le tenía preso, seis meses después de la fecha de esta escritura.
Cristóbal de Salazar, residente en Jalapa, vende al Hospital de Nuestra Señora de Belén de Perote un esclavo negro llamado Pedro, de nación Angola, de 22 años de edad, por el precio de 370 pesos de oro común.
Juan de Zarandona], el mozo, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Cristóbal de Lozana Salazar 425 pesos y 4 tomines de oro común, los 375 y 4 tomines de una escritura que le debía, y los 50 pesos de adeudos que pagó para sacarlo de la cárcel pública de Jalapa; los cuales dará en esta manera: la mitad cinco meses después de la fecha de esta escritura y la otra mitad de allí en otros cinco meses.
Salvador de Saavedra, vecino de la nueva Veracruz, vende a Cristóbal de Salazar, mercader, un esclavo negro llamado Pedro, de nación Angola, de 17 años de edad, poco más o menos, por el precio de 347 pesos y medio de oro común.