Don Pedro Celestino de la Torre, natural de villa de Aro y vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos don Juan de la Torre y doña Josefa Negrete, de estado soltero, realiza su testamento, en el cual nombra como albacea a don Carlos José Suárez, Presbítero Vicario de este pueblo, junto con don Manuel Rivero Cordero, y como heredero a dicho don Carlos Suárez.
El Licenciado don Carlos José Suárez, Clérigo, Presbítero Domiciliario del Obispado de la Puebla y vecino del pueblo de Jalapa, con poder para testar y nombramiento de albacea de don Pedro Celestino de la Torre, natural de la Villa de Aro, en la Rioja, otorga poder especial a don Nicolás de Gabancho, vecino de la Villa de Bilbao, Obispado de Calahorra y La Calzada, para que pida copia del testamento de los padres del citado de la Torre, cobre a don Antonio Pérez Garro, vecino de la Ciudad de Cádiz, los alcances y venda los bienes que le hayan dejado.
Don Pedro Celestino de la Torre, natural de la Villa de Aro en la Rioja y residente en el pueblo de Jalapa, soltero de 25 años, hijo legítimo de los difuntos don Juan de la Torre y doña Josefa Negrete, realiza su testamento, en el cual nombra como albaceas a don Manuel Rivera Cordero, junto con el Vicario de este pueblo, don Carlos Suárez, al cual nombra heredero.
El Bachiller don Carlos Suárez, Clérigo, Presbítero, Domiciliario del Obispado de la Puebla y vecino del pueblo de Jalapa, albacea y heredero del difunto don Pedro Celestino de la Torre, otorga poder especial a don Juan Antonio Herrero, al Presbítero Rodrigo Benítez Valverde, y al Presbítero Francisco Vivis, vecinos de Cádiz, para que tomen cuentas a Don Antonio Pérez Garro, vecino de Cádiz, y a todas las demás personas que deban efectos, caudal o hacienda que tengan a su cargo, los cuales pertenezcan a la testamentaria de don Pedro Celestino de la Torre.