Don José María Valero, de esta vecindad, otorga que vende, cede y traspasa en favor de don José María León, también vecino de esta villa, una casita de paredes situada en esta villa, de edificio bajo, cubierta de madera y teja, en la calle que nombran de San Juan, la que atraviesa de la plaza de la Constitución para la plazuela del Carbón, con el frente al poniente, el que se compone de 12 varas, y del otro lado paredes del fondo de la casa del difunto licenciado don José María Durán; y 23 de fondo hacia el oriente por donde acaba con una cuchilla angosta y linda con el de la casa de los herederos de don Manuel Rincón; por el costado del sur, linda con el de casa de los herederos de don Manuel Ochoa; por el del norte, con el de casa que fue de Catalina Casanova. Cuya casita es la misma que con una mitad hubo y compró de don José Fernández Gallardo, por escritura pública otorgada en esta villa el 5 de febrero de 1820; y la otra mitad la fabricó a sus expensas en otras 6 varas de terreno que extrajudicialmente compró a Mariano Palmeros. La vende por el precio de 400 pesos que declara haber recibido en reales de contado.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO PÚBLICO INTERINODon José Antonio Palmeros y Mariano Palmeros, vecinos de la jurisdicción de Jalapa, hijos legítimos y herederos del difunto, don Miguel Palmeros, en representación de sus hermanos Felipe, Juan, Pedro y Santiago, y de su madre doña Juana de Jesús Acosta, venden a don Manuel Eugenio de Acosta, vecino del pueblo de Naolinco, un solar ubicado en dicho pueblo, el cual mide 41 varas de frente y 64 varas de fondo; linda al norte con casa del Alférez don Antonio García de Baldemora y calle en medio, al poniente con casa y solar de Manuel Eugenio de Acosta, al sur con solar de don Manuel Barbadillo y Marrón y de Agustina de Orduña [Castillo], y al oriente con zanja y casa de José Durán, en la cantidad de 144 pesos.
Don Mariano Palmeros y don José Antonio Palmeros, hijos legítimos y herederos de don Miguel Palmeros y doña Juana de Jesús Acosta, vecinos de la jurisdicción de Jalapa, por orden de su citada madre y demás hermanos, otorgan poder especial al Licenciado José de Acosta, Presbítero Domiciliario de este Obispado, junto con don Juan Antonio de Lagos y Arbide, vecinos de este pueblo, para que se encarguen de los pleitos que tienen con Rosa María de Aguilar e hijos, por las tierras de Los Otates, las cuales heredaron de su padre Miguel Palmeros.