Don Alonso Chirinos Palacian, vecino de la Ciudad de México, residente en el pueblo de Jalapa, vende al Reverendo Padre Antonio García, de la Sagrada Compañía de Jesús, Procurador General de su provincia, un negro esclavo suyo nombrado Pablo de nación Málaga, de 31 años, el cual hubo y compró a don Mateo de Cárdenas y Guevara, cuyo esclavo se encuentra libre de gravamen y sano de sus miembros, en precio de 275 pesos de oro común libres de alcabala que por él le ha pagado.
Jorge de Jorge, italiano, vecino de esta provincia, vende a Juan López Ruiz, vecino de Jalapa, dos esclavos negros llamados Pablo y Damíán, bozales, de nación Angola, por el precio de 300 pesos de oro común cada uno.
Juan López Ruiz, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Jorge de Jorge, italiano, forastero, 588 pesos de oro común, precio de dos esclavos negros llamados Pablo y Damián, para fines de octubre del presente año de 1602.
Francisca de Salas y Salazar, vecina de esta villa de Córdoba, viuda mujer que fue de Juan Lanceta Osorio, otorga que vende a Juana Gertrudis de Ávalos, vecina de la ciudad de la Nueva Veracruz, un negro esclavo nombrado Pablo, casta Congo, de treinta y cuatro años de edad más o menos, el cual heredó de su marido, quien lo compró a Baltazar de Ávila. Lo vende en precio de 300 pesos de oro común en reales de contado.
UntitledEl Capitán don Hipólito del Castillo de Altra, albacea testamentario del Capitán Gaspar del Monge y Mendoza y doña María Altamirano, difuntos, vecinos que fueron de esta villa de Córdoba, usando de dicho nombramiento, dijo que tiene principiados los inventarios de los bienes que quedaron por fin y muerte de los susodichos y que por la presente escritura continua con ellos, haciendo ahora inventario de los bienes que componen esta hacienda de trapiche, nombrada Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, que era propiedad de los difuntos, entre cuyos bienes destacan: Una casa que fue de su morada, de madera embarrada, cubierta de zacate, con sala y recama, con sus puertas y ventanas de cedro. Una casa de trapiche que está sobre horcones y cubierta de zacate, con una molienda corriente en ella. Una casa de calderas de cal y canto, cubierta de teja, con su colgadizo de hornallas. Un asoleadero de cal y canto; una casa de purga; una casa que sirve de carpintería; una cocina de madera, cubierta de zacate; una caballeriza; una casa donde vive el mayordomo; diecinueve chozas cubiertas de zacate donde viven los esclavos y sirvientes de la hacienda. Diferentes muebles de casa, cajas, camas, colchones, ropa de cama. Nueve libros de diferentes tamaños, viejos. Tres pares de grillos, dos palos con sus cadenas y grilletes, dos carlancas de bronce. Un pozo en el patio, con su brocal, de cal y canto su pila. Diferentes cantidades de bueyes, machos, yeguas, caballos y mulas. Once suertes de caña de diferentes edades y nombres. Un negro nombrado José, trapichero, Loango, de treinta años de edad; María, su mujer, negra Conga, de treinta y dos años; Alonso, negro rayado de veintiocho años; Juan gachupín, negro Congo, de treinta y cinco años; Magdalena, negra Carabalí, de treinta años; Pablo, criollo de la Habana, de cuarenta años; Pedro de la Cruz, negro francés, de veintitrés años; Juan Ventura, Cabo Verde, negro de treinta años, y Nicolasa, su mujer, mulata de veintidós años, y su hijo mulato; Miguel, negro popo, maestro de hacer azúcar, de cuarenta años, y Marta, negra Carabalí, de cincuenta y cinco años, con tres hijos; entre otros esclavos y bienes que se mencionan.
UntitledDon Antonio Primo de Rivera, vecino de la Antigua Veracruz y residente en el pueblo de Jalapa, con poder de don Francisco de Tovar y Guzmán, vecino en el pago de Santa Isabel Acajete, vende a don Sebastián Martínez, vecino de Perote, un esclavo negro de nombre Pablo, color atezado de 25 años, en la cantidad de 300 pesos.
Manuel Lorenzo, vecino de la Nueva Veracruz, estante en esta villa, otorga que vende a don Juan Zarazo [Sarazo] de Arteaga, Alcalde Mayor del partido Tustla [Tuxtla], un esclavo negro llamado Pablo, de tierra Angola, de edad de treinta años poco más o menos, en precio [roto]. Dicha cantidad la pagará don Juan Zarazo [Sarazo] en el mes de noviembre del presente año.
UntitledJoseph Gómez Dávila, vecino de esta villa de Córdoba, y doña Marina Gómez Dávila, vecina de esta villa, viuda de Juan Rodríguez Durán, de quien son ambos albaceas y apoderados para hacer su testamento, dijeron que por cuanto en el poder para testar que les otorgó Juan Rodríguez Durán, declaró que don Miguel de Leyva, Regidor perpetuo de esta villa, le era deudor de 2 050 pesos procedidos de siete piezas de esclavos que le vendió, ordenando que se le cobrara y otorgara escritura de venta; en cuya conformidad y usando el cargo de albaceas, por la presente otorgan que venden realmente, a dicho don Miguel de Leyva, los siete esclavos que tiene recibidos, nombrados: Pablo, negro casta rayado de treinta años de edad, en cantidad de 400 pesos; Nicolasa, su mujer, negra rayada de treinta años, en 400 pesos, y su hija Felipa de cuatro años por la cantidad de 150 pesos; Antonio, bomba rayado de treinta y cuatro años, por la cantidad de 400 pesos, y su mujer negra rayada en 400 pesos, con dos hijas nombradas Juana Josefa, [roto], en 200 pesos, y Rosa de siete meses, en 100 pesos.
UntitledEl Capitán don Francisco de Tovar y Guzmán, vecino y labrador de la Jurisdicción de Tepeaca, vende a don Sebastián Martínez, vecino de Perote, un esclavo negro, nombrado Pablo de 25 años, en la cantidad de 200 pesos, dicha venta se realizó en la Veracruz Vieja, y ahora por necesitar el comprador escritura de la operación, el vendedor la entrega, por lo cual declara lo anterior.
Ana Gómez, con licencia de su esposo Sebastián de Acosta, vecinos de Naolinco, hizo cuentas con Pedro de la Mota, de la misma vecindad, sobre los fletamientos de una recua de 40 mulas que recibió al morir el primer marido de Ana Gómez; y habiéndose hecho los cargos y admitido los descargos, la susodicha se quedó con treinta mulas aparejadas de reata abajo, seis de caballerías, un negro nombrado Pablo, de nación Angola, y con la obligación de pagar a Don Diego de Rojas, vecino de Jalapa, 180 pesos de oro común del resto de una escritura de 270 pesos que se comprometió a pagar Pedro de la Mota; los cuales, Ana Gómez y Sebastián de Acosta, se obligaron a pagar a los plazos contenido en ella.