Doña Rosalía y doña Bernarda de Uriza [Uriz], hermanas, viudas, la primera de don Santiago Viveros y la segunda de don Mariano de Escobar, vecinas del pueblo de Naolinco, venden a don Anastasio Cruz, vecino de esta villa, como herederas que son del difunto Capitán don Manuel de Acosta, a saber las tierras nombradas El Dominico, sitas en términos de esta jurisdicción, que les tocaron en parte de herencia que les perteneció con el tronco de don Francisco Torres, en la partición que hicieron entre sus herederos, cuyas nominadas tierras del Dominico lindan por el oriente con tierras del nombrado don Francisco Torres, por el poniente con las de don Mariano Campo, por el norte con las de don Pedro Báez y las de los Morales, y por el sur con las que asimismo han vendido a don Juan Castillo. Las venden en 1 600 pesos.
Casilda Gertrudis de Zárate, vecina y natural de este pueblo de Jalapa, hija de Diego Ortiz de Zárate y de Margarita García Soler, realiza su testamento en donde declara estuvo casada en primeras nupcias con Gaspar de Acosta con quien tuvo una hija llamada María Victorina de Acosta, mujer que es de don Francisco de Escalona. Sus segundas nupcias fueron con Juan de Escobar, difunto, con quien procreó 2 hijos llamados Antonia de Escobar, casada con Nicolás de Aro, y Mariano de Escobar, difunto. Nombra como albacea a sus dos yernos y como herederas universales a sus dos hijas.
Andrea Hernández, viuda de Mariano de Escobar, otorga que vende a Mateo Jiménez, 15 varas de solar que lindan y hacen frente hacia el sur con la calle de Santiago y del otro lado la casa nueva y solar de Patricio José de Santa María, al poniente linda con casa y solar de don José de Ayala, al norte que es el fondo por donde tiene 120 varas, linda con solar que le queda a la otorgante. La venta la hace en 3 pesos por vara.
Mariano de Escobar, español y vecino de este pueblo de Jalapa, hijo legítimo del difunto Juan de Escobar y de Casilda Gertrudis de Zárate, viva, casado con Andrea Hernández, realiza su testamento, en el cual nombra como albacea a su citada esposa y como heredera a su madre, Casilda de Zárate.
Doña Rosalía y doña Bernarda de Uriza, viudas, la primera de don Santiago Viveros y la segunda de don Mariano de Escobar, vecinas del pueblo de Naolinco de esta jurisdicción, venden a don Juan del Castillo, de esta vecindad, como herederas que son del difunto Capitán don Manuel de Acosta, 6 313 varas de tierra a lo largo, nombradas la Mesa de las Zapateñas citas en esta jurisdicción, cuya tierra es montuosa, rodeada de cantiles, aguas corrientes en la profundidad, con solo dos entradas, la una por el poniente, lindando por esta parte con tierras de los Ojuelos pertenecientes a don Mariano de Campo, en donde hay una cruz que sirve de lindero; la otra entrada esta por el rumbo del oriente, linda con tierras de don Francisco Torres, uno de los herederos; por el norte linda con tierras de Anastacio Cruz; y por el sur con las que fueron del difunto don Miguel Robles Tejeda y quedaron por muerte de este en poder de su albacea, don Juan Pensado. Cuyas tierras venden en cantidad de 525 pesos.