Blas Duarte, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, con poder de Vicente Rijo, piloto, armador de esclavos, vende a don Francisco Hernández de la Higuera, dueño del ingenio de azúcar de La Concepción, 12 piezas de negros esclavos, varones, de diferentes tierras y edades, llamados: Antonio de Cocana; Simón, de carabalí; Antonio, de tierra Macoa; Antonio, Macoa; Antonio, Arda; Antonio, carabalí; Francisco, de Cocana; Domingo ,carabalí; Manuel, carabalí; Francisco, carabalí y Francisco ,carabalí, todos bozales, recién venidos de Guinea, sujetos a servidumbre, por el precio de 390 pesos de oro común cada uno de los 10 nombrados, y los 2 restantes a 400 pesos la pieza.
Melchor Felipe del Moral, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Francisco Luis, de la misma vecindad, 5 249 pesos y 6 tomines de oro común, precio de 410 reses, toros y novillos, 37 yeguas, 40 bueyes de tiro, 69 carneros, 19 cabras, 4 mulas aparejadas, 3 hachas y una media luna del servicio del ganado, sementeras de maíz, un esclavo negro llamado Domingo, de tierra Angico, un carro herrado con sus aderezos, un caballo de silla, un garabato, romanas y pertrechos de carnicería, y las deudas de indios laboríos; los cuales dará en esta manera: 2 624 pesos y 7 tomines, para fin del mes de marzo, los 2 624 pesos y 7 tomines restantes, para fin del mes de septiembre de 1619, todos juntos, puestos en este pueblo.
Bartolomé Rodríguez, mercader de negros, estante al presente en este pueblo, vende a Juan Bautista Ordóñez, escribano de Jalapa, una negra llamada Lucía, de nación Angola, de 20 años de edad, con un hijo suyo nombrado Domingo, de 10 meses de edad, marcada en el pecho, por el precio de 500 pesos de oro común.
María Núñez, viuda de Vicente Rodríguez, residente en la Venta del Río, mulata libre, se obligó a pagar al capitán Jorge Veneciano, mercader de negros, 550 pesos de oro común, precio de una negra y de un hijo suyo nombrado Domingo, de color mulato, en esta manera: 150 pesos para dentro de cuatro meses y los 400 restantes de allí en otros cuatro meses, todos juntos en una paga.
El Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, estante en este pueblo, vende a Don Francisco Hernández de la Higuera, dueño del ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, siete piezas de negros esclavos, bozales, recién venidos de Angola, llamados Benito, Gaspar, Domingo, Juan, Diego, Manuel y Sebastián, todos angoleños, de diferentes edades, sujetos a servidumbre, habidos de buena guerra, libres de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 410 pesos de oro común cada uno.
El Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, vende a Juan de Cabrera, carpintero, vecino de Jalapa, un negro llamado Domingo, bozal, de nación Angola, de 18 a 20 años de edad, sin asegurarlo de ninguna enfermedad pública o secreta, sujeta a servidumbre, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 370 pesos de oro común.
Juan de Cabrera, vecino de Jalapa, oficial de carpintero, se obligó a pagar a Jerónimo Gisberto, presbítero, residente en el ingenio Nuestra Señora de la Concepción, 585 pesos de oro común que restan de 1 325 pesos que pagó como fiador de Esteban de Balladares[Esteban de Valladares], en esta manera: 85 pesos, para fin del mes de diciembre de 1626, y los 500 pesos restantes, para la fecha de esta escritura en tres años corridos; y para la seguridad de la paga, hipotecó un esclavo negro de su propiedad llamado Domingo, de nación[tierra] Angola, oficial de carpintero, de 24 años de edad.
Tomás de Soto, vecino de Jalapa, se obligó a pagar al capitán Alonso de Quesada, vecino de la Isla Margarita, 130 pesos de oro común, precio de un negrito de siete años de edad, criollo, llamado Dominguito, para fin de marzo de 1617, todos juntos en una paga.
Miguel de Aviñón, residente en el ingenio de San Miguel Almolonga, vende al doctor Diego Hernández del Hierro, vicario de la provincia de Jalapa, un negro llamado Domingo, de nación Angola, entre bozal y ladino, de 30 años de edad, con las tachas que tuviere, por el precio de 450 pesos de oro común.
Ana de Alfaro, viuda de Sebastián Méndez, vecina de Jalapa, como albacea de su esposo difunto, vende a don Alonso García de la Torre, vecino de Jalapa, un negro llamado Domingo, de nación Angola, de 30 años de edad, con las tachas que tuviere, por el precio de 280 pesos de oro común.