Don Antonio Primo de Rivera, Teniente General de esta jurisdicción de Jalapa, dijo que habiéndose querellado Gregoria María de Agüero, hija de los difuntos Juan Miguel de Agüero y de Josefa Eugenia, con don José de la Parra, tendero, respecto a que el susodicho le quitó con engaños la escritura de la casa donde habita, hasta que se valió de su merced quien hizo que se la devolviera, y dicha merced viendo que había otros dos herederos que son Francisco de Paula Agüero y María Javiera Agüero de doce años, hijos de dichos difuntos, mandó se valuara la casa con su solar, resultando en su valor de 104 pesos 3 reales, por lo que Gregoria, quien está casada con Antonio Silverio de Aguilera, y su hermano tomaron la casa, obligándose a pagar a María Javiera 35 pesos, que le corresponden, hasta que tenga la edad para recibirlos, nombrando como fiador al Capitán Cristóbal de Alarcón.
Gregoria María de Agüero, María Javiera de Agüero y Francisco de Paula Agüero, hijos y herederos de Juan Miguel de Agüero, vecinos de Jalapa, venden a María Bernardina Gómez, mujer de Manuel Antonio Grajales, un pedazo de solar con 20 varas de frente y su fondo correspondiente; linda al sur con el callejón que llaman de los Mafara, al oriente con tierras de la Cofradía de la Concepción, al poniente con solar que les queda a los vendedores, al norte con caño o presa que sirve a la tenería, en cuyo pedazo se incluye una casita de madera y unos pilares de cal y canto. La venta se hace en 130 pesos que se dan por entregados.
Gregoria María de Agüero y María Javiera de Agüero, la primera mujer de Antonio Silverio de Aguilera, declaran que su difunto padre Juan Miguel de Agüero vendió a Javier de Orduña, difunto, un solar de 17 varas de frente y 61 de fondo, el cual linda al oriente con un pedazo de solar de Mateo Pino, al poniente con un solar que poseen los otorgantes, por el frente con el callejón de la tenería, y al fondo con un solar de Matías de Ortega, del cual no otorgó escritura por lo que otorgan la presente para que sirva de título.