Don Agustín Terrazas, vecino del pueblo de Jalapa, informa que por muerte de don Alonso de Alba, quien fue Alguacil Mayor de esta jurisdicción, dejó ordenado en su testamento que se le entregaran 1, 000 pesos al declarante, por el buen trabajo en las tiendas del difunto, los cuales recibe de manos de doña Ignacia Montañés de la Cueva y de don Francisco Ignacio de Herrasti, viuda e hijo respectivamente del difunto.
Don Juan Gómez de Estrada, vecino del pueblo de Jalapa, con poder especial otorgado a su favor por doña María de Jesús Álvarez de Guzmán y de Juan José López Meilán, su hijo menor, y haciendo uso de dicho poder, vende a los naturales del pueblo San Francisco Colipa, del partido de Misantla, el rancho nombrado San Juan Tecolotepec, ubicado en la inmediaciones del pueblo de San Francisco Colipa, el cual linda con tierras de don Manuel Romero que hoy tiene su yerno, don Cristóbal de Ortega, al norte con el Potrero El Cazadero, hasta donde llegan los linderos de don Romero y el paraje de la Puerta de los Cabrillos, al este caminando hacia la sierra, con el potrero el Coscorrón, el cual pertenece a don Juan López y desde ahí siguiendo el río arriba de nombre Yeguascalco hasta topar con Juchique, siguiendo el rumbo hacia el verde, lindando con tierras de Yecuatla, y posteriormente con Lomas del Xiote, mirando hacia al mar, por la sierra llegando a lindar con tierras de la Hacienda Buenavista. La venta se hace al precio de 7, 050 pesos de oro, tierras que tienen en depósito de don Alonso de Alba y Don Francisco Ignacio de Herrasti.
El Capitán Rodrigo Antonio de Neira y Quiroga, vecino de la Ciudad de México y residente del pueblo de Jalapa, debe y se obliga pagar a don Francisco Ignacio de Herrasti, don Matías Francisco de Urrutia y don Ignacio Javier de Urrutia, residentes del mismo pueblo, la cantidad de 101, 056 pesos y 5 y medio reales, cuyo pago realizará en 2 partes; el primero de 50, 000 pesos dentro del lapso de 8 meses y el resto los 51, 056 pesos, 51 y medio reales, del mes de abril a mayo del mismo año de 1771.
Don Francisco Ignacio de Herrasti, vecino de España y residente del pueblo de Jalapa, otorga poder especial al Licenciado don Pedro Antonio de Eizaguirre Amuscotegui, Cura de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Azpilcueta, en el Valle de Mendaro, Obispado de Calahorra y La Calzada en la provincia de Guipúzcoa, para que comparezca en la reelaboración del testamento que sus difuntos padres dejaron.
Doña María Ignacia de Alba, viuda de don Francisco Ignacio de Herrasti, vecina de esta Villa de Jalapa, otorga que se obliga a pagar a don Juan Pimentel, Mayordomo del Convento de Santa Catarina de la Ciudad de la Puebla, la cantidad de 3, 000 pesos, para que su hija doña María Cayetana de Herrasti [y Alba] pueda ingresar a dicho convento, cantidad que como dote debe tener para profesar, y para mayor seguridad de la enunciada suma se constituye en su fiador don Carlos Díaz [de la Serna] y Herrero, Alguacil Mayor de esta villa.
Doña María Ignacia de Alba, viuda y albacea de don Francisco Ignacio de Herrasti, vecina de esta villa, otorga poder especial a don Sebastián de Eguía en primer lugar, y por su falta a don Salvador Ondrayta y Eguía, vecinos de la Ciudad de México, para que se encarguen de una demanda que ha puesto don Manuel del Frago, sobre litis que anuncia pendiente por don Rodrigo Antonio de Neira y Quiroga y dicho su marido, cuyo asunto promovió en el Real Tribunal del Consulado de la ciudad de México.
Don Juan Gómez de Estrada vecino y del comercio de Jalapa, otorga que ha recibido de don Francisco Ignacio de Herrasti, de la misma vecindad y comercio, 1, 500 pesos en calidad de depósito irregular por tiempo de 5 años, con el 5 % de réditos en cada año, y para el seguro pago de la deuda hipoteca una casa ubicada en la esquina de la calle Real y callejón de la casa de la Tercera Orden, al oriente linda con casa de la testamentaria de don Ignacio Javier de Urrutia, al poniente con dicho callejón y casa del otro lado de don Francisco Santa María, y por al sur con casa de la Tercera Orden.
Don Francisco Ignacio de Herrasti, en nombre del Dr. José Suárez de Torquemada, como hijo, heredero y albacea de María Nicolasa de Torquemada, otorga que hace cesión y traslación a favor de la cofradía que el presbítero José Nicolás de Acosta como capellán propietario tiene, por la cantidad de 200 pesos de principal que don Manuel Antonio Ortiz de Zárate reconoce a réditos de 5% por escritura hecha 14 de abril de 1780.
Don Francisco de Herrasti, albacea testamentaria y heredero de don Liborio Clausell, otorga poder general a don Sebastián de Eguia, actual Cónsul del Real Tribunal de México, para que en su nombre y por el cargo que se le tiene conferido, demande y cobre judicialmente de los herederos, fiadores, abonadores y de quien más haya lugar las cantidades de dinero, oro, plata, joyas, y demás que se le debieren a través de vales, libranzas, conocimientos u otros instrumentos, de lo que perciba que entregue los recibos que le sean pedidos, en caso de requerirse juicio, que lo siga, pareciendo ante las autoridades correspondientes y presentado la documentación, testimonios y todo lo que le sea requerido, por lo que se da éste con libre y general administración con facultad de sustituir.
Don Francisco Ignacio de Herrasti, albacea testamentario de la difunta doña Ignacia Montañés de la Cueva, don José Manuel de Alba y doña Juana Manuela de Alba, vecinos de Jalapa, a nombre propio y en el de los demás hijos y herederos de dicha Ignacia, venden al Capitán José Antonio de la Pedreguera, un rancho que llaman del Castillo, que se compone de potrero, tierras, aguas, pastos, montes, abrevaderos y demás que le pertenecen; linda por todo el norte con tierras que los naturales de este pueblo compraron a don Miguel Jiménez Carralero, al sur con las que llaman de Xolostla, pertenecientes también al común de naturales, al oriente con tierras del Capitán José Antonio de la Pedreguera y al poniente con otras tierras que posee el Capitán Antonio Vázquez Ruiz. La venta se hace en 1, 200 pesos, que recibieron de contado.