Don Tomás Rajadel, vecino de Perote de esta jurisdicción y administrador de las reales alcabalas de este pueblo de Jalapa, su jurisdicción y agregadas, otorga poder general a don Miguel de la Vega, vecino de la Nueva Veracruz, para que cobre todas las cantidades que le deban y lo represente en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales.
Doña María Antonia Álvarez de Guitián, mujer del Capitán Antonio Vázquez Ruiz, vecina de Jalapa, exhibió copia de poder que le otorgó el Licenciado Ignacio Fernández Álvarez, Canónigo de la Iglesia Metropolitana de Guatemala, el cual usa para sustituirlo en el Licenciado Francisco Delgado, Abogado de la Real Audiencia de México, residente en Puebla, para que solicite se impongan en finca segura, la cantidad de 3, 000 pesos de una capellanía que sirve el poderdante y que estaba impuesta en la casa que fue de don Miguel de la Vega, en la Nueva Veracruz y que por su muerte compró Bernardo del Toro, quien redimió y puso dicha cantidad en el cofre de la Catedral de Puebla, haciendo en razón de todo ellos los autos y diligencias judiciales que crea oportunas.
Blasina Vázquez, mujer de don Diego de Vargas, y Ana Vázquez, mujer de don Jorge de Amaya, vecinas de este pueblo de Jalapa, con licencia expresa de sus citados maridos, venden a doña María Antonia Vivanco, vecina de este pueblo, un pedazo de solar que mide 15 y media varas de frente y 22 varas de fondo, el cual linda al oriente con casa de Francisco Landa en la calle que baja de las esquinas de las casas de don Antonio Lamazon y la de José Sabino por la Alameda y la Tenería de don José de Ugarte, al poniente con casa de don Miguel de la Vega, al norte con casa y solar de Diego de Vargas y al sur con solar que fue de Faustino Vázquez y que ahora lo es de don María Carcaño, en la cantidad de 62 pesos de oro común.
El Doctor José Suárez, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico del pueblo de Jalapa, apoderado del Bachiller Manuel de Iglesias Álvarez, hace efectiva la última voluntad de Teresa Fernández de Espinosa, dotando a la capellanía de misas rezadas con 3,000 pesos de oro común de principal, sobre unas casas altas de azotea en la Nueva Veracruz que posee Miguel de la Vega, imponiéndolos a censo redimible a favor de la dicha capellanía, de los que dicho Miguel obliga dicha casa y pagará sus patronos y capellanes, 150 pesos de oro común de tributo y rédito a razón de 5 % anuales, nombrando como primer Capellán a Ignacio Fernández Álvarez, para que sirva y perciba los réditos de su principal y a falta de patronos, se nominará de acuerdo a cláusula. Por tanto, el Capellán tendrá la obligación de decir 25 misas rezadas anualmente, la capellanía no se podrá conmutar en otra obra pía, aunque para ello se hagan bulas apostólicas u otros escritos.
Doña María Vázquez, natural y vecina del pueblo de Jalapa, doncella e hija legítima de los difuntos don José Vázquez y doña Josefa de Castro, otorga poder para testar y nombramiento de albacea a don Miguel de la Vega, vecino de la Nueva Veracruz, y como heredera a su alma, mencionando por bienes una casa que heredó de sus difuntos padres, la cual se hallaba dividida entre sus tres hermana ya difuntas y la otorgante, de la parte que le corresponde de dicha casa ordena se impongan 120 pesos a censo en finca segura o en la mencionada casa, con el consentimiento de las herederas, para que de los 6 pesos a razón de 5% que reditúe dicho censo se le manden a hacer misas.
Doña María Antonia Álvarez de Guitián, vecina de México y residente en Jalapa, dijo que su difunta tía doña María Vázquez, mandó que su albacea don Miguel de la Vega, vendiese las casas y solares que poseía para que con las ganancias se impusiesen 120 pesos en misas y en caso de que sobrase, se hiciese un altar a Santa Rita en la capilla del Beaterio, pero por fallecimiento de dicho albacea no se cumplió tal orden; motivo por el cual, la otorgante señala que por poder que le dieron los descendientes de su tía, ella pudo vender las citadas propiedades a don Francisco Sáenz de Santa María, al precio de 300 pesos, mismos que doña María Antonia y los demás herederos de su tía, decidieron utilizarlo para cumplir lo mandado por su tía. Por lo que a través de la presente, la otorgante solicitó a Santa María le hiciese cesión en cuenta y paga de las 2 casitas que le vendió en 120 de 250 que tiene a su favor sobre una casa de pared, propia de José Antonio Campos, y estando presente dicho Santa María, dijo que aceptaba a favor de la obra pía de doña María Vázquez, en cuenta y pago de los 300 pesos, por lo que se desapodera para que se haga la fundación.
Don Domingo Aravalles, vecino del pueblo de Jalapa, vende a Miguel de la Vega, una esclava blanca de aproximadamente 21 años, nombrada Petrona Josefa, que compró a don José Mariano Peralta el 10 de junio de 1776. La vende en 125 pesos.
Miguel Eusebio de Borja y su mujer María Figueroa, vecinos de este pueblo de Jalapa, otorgan que reciben de Marcos de la Trinidad, Mayordomo actual de la Cofradía del Santo Excelentísimo, la cantidad de 100 pesos en reales de contados, en calidad de depósito irregular por 3 años, obligándose a pagar 5 % de réditos anuales por 3 años, y para seguridad de esta deuda hacen hipoteca especial de una casita que esta reedificada en la Calle de San Francisco de Paula, con la que hace frente al norte y casa del Divinísimo, entre las casas de Manuel Perea y Pedro del Moral, por el fondo que es el sur linda su sitio con el solar de Miguel de la Vega.
Doña Josefa Mariana Velad, mujer legítima del Capitán Gaspar de Olavarrieta, vecina del pueblo de Jalapa y con licencia expresa de su citado esposo, vende a doña Clara de Iglesias, vecina de la Nueva Veracruz, mujer legítima de don Miguel de la Vega, un esclavo negro nombrado Manuel José, de 46 a 48 años, libre de empeño, vicio y enfermedad, al precio de 300 pesos de oro común.
Doña María Antonia Álvarez de Guitián, viuda de don Antonio Vázquez Ruiz, residente en este pueblo de Jalapa, dijo que su tía doña María Vázquez, nombró por albacea a don Miguel de la Vega, quien falleció sin cumplir lo mandado; razón por la cual cada uno de los herederos de dicha tía le confirió poder a la otorgante para que vendiese lo que a cada uno de ellos le correspondía. Por lo tanto a través de la presente, la otorgante señala tiene vendidos 3 pedazos de solar que eran de dicha difunta, del total de la propiedad sólo quedó la casa principal y su sitio correspondiente, lo que vende al Licenciado Francisco Sáenz de Santa María, al precio de 300 pesos.