Don Fernando Álvarez, vecino de Xicochimalco, viudo de doña Josefa Manuela Morales, quien le otorgó poder para testar y lo nombró como su albacea, procede a realizar su testamento. Como herederos nombra a Paula, María, Juan, Pedro, Gregorio, María Josefa e Ignacio de Mendoza, los hijos legítimos del primer matrimonio de la difunta con Pedro Salazar, ya que del matrimonio que tuvo con el declarante no hubo hijos, mencionando entre sus bienes 270 cabezas de ganado vacuno.
José Cesáreo Quesada y Nava como marido de Paula Salazar, Ignacio de Mendoza como marido de María Josefa Salazar, Agustín Briones como marido de María Candelaria Salazar, los hermanos Pedro, Miguel, Gregorio y Juan Salazar, y en voz de los ausentes de José y Juana Salazar, viuda de Nicolás Amador, todos vecinos de Xicochimalco, hijos legítimos de doña Josefa Morales y de don Pedro Salazar, declaran que su madre se caso por segunda vez con don Fernando Álvarez, y en atención a que dicha su madre ha muerto sin haber tenido hijos en su segundo matrimonio y estarse haciendo inventarios de sus bienes, otorgan poder especial a don Pedro de Senande, Notario Eclesiástico, vecino del pueblo de Jalapa, para que los represente y entienda en la facción de inventarios haciendo en ellos todos los autos y diligencias que convengan, nombrando tasadores y partidores.