Doña Gertrudis Agustina de Acosta, mujer legítima de don Agustín Benítez, doña Sebastiana de Acosta, doña María Antonia de Acosta y doña Antonia de Acosta, mujer legítima de don Antonio Primo de Rivera, Alcalde Mayor y Capitán de Guerra de la jurisdicción de Jalapa, hijas legítimas del difunto don José Antonio de Acosta, otorgan poder especial a don Antonio Primo de Rivera, para que hipoteque unas casas reedificadas a favor de Su Majestad, conventos, obras pías, y otros, por la cantidad conveniente con obligación de réditos.
Doña Gertrudis Agustina de Acosta, doña Sebastiana de Acosta, doña María de Acosta y doña Antonia de Acosta, doncellas, mayores de 25 años, otorgan que se constituyen en fiadoras de don Antonio Primo de Rivera, por la cantidad de 3, 000 pesos y sus réditos, obligándose a que por defecto del principal, pagarán a don Antonio Méndez Prieto o a quien en su lugar hubiere, y para la seguridad de dicha deuda, hipotecan dos casas que heredaron de su padre.
El Bachiller Antonio Mateo Ortiz de Zárate, Notario Apostólico de la Curia Romana y Domiciliario del Obispado de Puebla, vende a doña Gertrudis Agustina de Acosta, doña Sebastiana de Acosta y doña María Antonia de Acosta, hermanas y vecinas del pueblo de Jalapa, 2 casas de paredes, techadas de madera y teja, las cuales miden 24 y media varas de frente y 98 varas de fondo, las cuales lindan al sur con la Calle Nueva, al poniente con casa y solar que era de doña Casilda Gertrudis de Zárate, al norte con el sitio de su misma propiedad y al oriente con casa y solar de Francisco Javier López, en la cantidad de 2, 350 pesos.
Doña Gertrudis Agustina de Acosta, doña Sebastiana de Acosta, doña María de Acosta, doña Antonia de Acosta y doña Josefa de Acosta, hermanas y herederas de don José Antonio de Acosta y de doña Efigenia Díaz de Acosta, informan que entre los bienes que dejaron sus difuntos padres, se encuentra un esclavo cocho nombrado Antonio Pablo de 32 años, a quien por lo buenos servicios que ha prestado, le dan libertad.
Doña Sebastiana, doña María Antonia y doña Gertrudis Agustina de Acosta, mujer del Capitán Agustín Benítez, ausente hace mucho tiempo, vecinas de este pueblo, otorgan que venden dos casas contiguas al Licenciado Francisco José Pérez, Cura Beneficiado de Tlacolulan, cuyas casas son de cal y piedra, cubiertas de tejas, con sus sitios correspondientes, que miden de frente 24 ½ varas, ubicadas en la Calle Nueva, cuyo frente hacen hacia el sur y del otro lado con casas de José de Ugarte y de fondo hacia el norte 98 varas, lindando por el costado del oriente con casa y solar de Francisco Javier López, al poniente con casa y solar de don Antonio Merino y de Cayetano y Laureana de Zárate, callejón en medio. Propiedad que venden en 2, 300 pesos; 500 se les reconocerá de censo redimible a favor de la Cofradía del Carmen por tenerlos sobre las mencionadas casas, pagando el 5 % anuales, lo demás lo recibieron en efectivo.
Doña Margarita Josefa Martínez Navarro, viuda de don Laureano Fernández de Ulloa, junto con su hijo don Francisco Javier Fernández de Ulloa, albaceas, don Antonio Primo de Rivera, viudo de doña Antonia de Acosta, en nombre de sus hijos menores y con poder de sus hermanas doña Gertrudis Agustina, doña Sebastiana y doña María Antonia de Acosta, todos vecinos del pueblo de Jalapa, declaran que ambas familias tienen casas que son separadas por una pared.
Doña María Antonia de Acosta, doncella de 20 años más o menos, hija legítima de don José Antonio de Acosta y de doña Efigenia Díaz de Acosta, difuntos, natural y vecina de Jalapa. Nombra como albacea testamentaria y fideicomisaria a su hermana Gertrudis Agustina de Acosta, mujer legítima de don Agustín Benítez. Nombra como heredera a su hermana doña Sebastiana de Acosta.
Don José Joaquín de Acosta, vecino del pueblo de Naolinco y residente en el pueblo de Jalapa, hace donación a sus hermanas doña Gertrudis Agustina, doña Sebastiana, doña Antonia y doña María Antonia, hijas legítimas de sus difuntos padres don José Antonio de Acosta y doña Efigenia Díaz de Acosta, de una casa vieja de piedra y lodo cubierta de tejas, con un solar de 28 varas de frente y 75 varas de fondo, la cual linda al norte con la Calle Real de este pueblo, al sur con solar de la casa de don Laureano Fernández de Ulloa y el del Beaterio, al oriente con otra casa de Laureano y una de doña María Acosta, mujer de don Bartolomé de Borja y al poniente con casas del contador General de Alcabalas, don Juan Antonio de Arce y Arroyo, al precio de 1, 585 pesos.
Doña Gertrudis Agustina, doña Sebastiana, don José, don María Antonia y doña Antonia de Acosta, hijos legítimos y herederos del difunto don José Antonio de Acosta, vecinos del pueblo de Jalapa, venden a don Antonio Primo de Rivera, Alcalde Mayor y Capitán de Guerra de este pueblo, un molino de pan moler, unas tierras, una tenería, una troje y otros bienes muebles ubicados en la parte oriente del rancho nombrado Ingenio Viejo, el cual linda con el Camino Real de Veracruz, al precio de 8, 600 pesos de oro común, impuestos en un censo redimible con obligación de pagar anualmente los réditos de 5 %.
Doña María Manuela de Acosta, viuda y albacea de don Manuel José de Acosta, junto con sus hijas legítimas doña Gertrudis y doña Sebastiana de Acosta, doncellas mayores de 25 y 23 años, declaran que por partición de bienes que se les hizo entre los demás herederos del mencionado difunto: doña Inés, don Felipe de Acosta, doña Rosa María, don Juan y doña María Bernarda, solicitan, por su precario estado económico, que se les entregue en calidad de depósito irregular la cantidad de 200 pesos, cuya cantidad han recibido de don Francisco Javier López, Mayordomo de la Cofradía de la Pura y Limpia Concepción, pagando 5 pesos cada seis meses de réditos, cantidad que se obligan a tener por 5 años. Y para la seguridad de su pago hipotecan la casa de su morada ubicada en la calle de San Francisco.