Juan José Barradas, vecino del pueblo de Naolinco, marido legítimo de María Josefa Pérez, junto con don Francisco Rivera, de este comercio y vecindad, han recibido de don Juan José del Castillo, de esta vecindad, la cantidad de 200 pesos en reales efectivos, cuya cantidad es la misma por la que otorgó Castillo escritura de obligación con hipoteca de su casa el 19 de agosto de 1807, de los que corresponden 100 pesos a Juan José Barradas y 100 pesos a su hermana Matiana Josefa Barradas, por quien los percibe Rivera, cuya escritura queda cancelada por la presente.
Doña Antonia Quiteria Blanco, viuda de don José Antonio del Castillo, y sus legítimos hijos don Juan José, don Francisco, don Diego y doña María Josefa del Castillo, doncella, otorgan que venden a don Miguel Antonio de los Santos, 18 varas de solar que de frente hacia el sur linda con el callejón de los Tecajetes; con 50 varas de fondo hacia el norte linda con la casa y solar del difunto Andueza; al poniente mide 16 varas y linda con solar que antes le vendieron al comprador; por el oriente linda con la casa y solar que les queda a los vendedores. La vende en 54 pesos de oro común
Don Ramón Marcelino Díaz y Torres, vecino del pueblo de Actopan, con poder especial conferido por Vicente Ferrer, José Tiburcio, Teodoro José Fabiano, María Luisa y Manuela del Castillo, hijos legítimos del finado José Eligio del Castillo, otorga que vende en favor del presbítero don José María Rubio Roso, también de esta vecindad, un pedazo de terreno para ganado, situado en jurisdicción de esta villa, por el rumbo del Lencero, nombrado las Zapateñas, que se compone de 6 313 varas de largo, cuyo terreno es montuoso, rodeado de candiles, aguas corrientes en su profundidad que por la entrada del poniente linda con tierras nombradas de Ojuelos, en donde hay una cruz que sirve de lindero, y la otra entrada por el rumbo del oriente, linda con tierras que pertenecen al finado don Anastasio Cruz y por el sur con las que fueron de Miguel Robles Tejeda. Cuyo terreno adquirieron por muerte del citado su padre, habiéndolo comprado su abuelo, don Juan José del Castillo, en esta villa el 4 de agosto de 1802. Lo vende en 400 pesos.
UntitledJuan José del Castillo, vecino y del pueblo de Chacaltianguis, jurisdicción de Cosamaloapan, otorga poder a Luis del Castillo, su legítimo hijo, para que en su nombre reciba todos los bienes que le embargó el Alcalde Mayor de Cosamaloapan, y para que cobre todas las cantidades de reales por escrituras, vales, cuentas de libro que le deban.
Don Juan José del Castillo, de esta vecindad y comercio, otorga que recibió de don José Mariano Barradas o para mejor decir de don José Huesca, fiador de aquel como tutor y curador ad liten de los menores hijos de su difunto hermano José Miguel Barradas y de Josefa Francisca Sánchez, que hoy es casada en segundas nupcias con José María Cortés, la cantidad de 200 pesos, que de los bienes de aquel correspondieron a los dos hijos del susodicho difunto, y se obliga a satisfacer dicha suma a los relacionados menores luego que salgan de la menoría, contribuyendo en él entre tanto con diez pesos anuales, réditos de un 5 por ciento; y para mayor seguridad del principal como de sus réditos, hipoteca una casa de paredes, cubierta de madera y teja, de edificio bajo, que posee en esta Villa, ubicada en la calle y colindancias que se mencionan en la escritura.
Doña Antonia Quiteria Blanco, viuda de don José Antonio del Castillo, don Juan José, don Francisco y doña María Josefa Castillo, hijos y herederos del citado José del Castillo, venden a Miguel Antonio de los Santos, vecino de Jalapa, un pedazo de solar ubicado en el barrio de Arriba, que mide 12 varas de frente y 50 de fondo, linda al sur con el callejón que de la casa de don Fernando Ponce de León baja para los Tecajetes, al poniente con solar de José Antonio Segura, al norte con solar de la casa del difunto Miguel José Andueza, y al oriente con el resto del solar de los vendedores. La venta la hacen en 42 pesos.
Don Juan [Antonio] de la Farja, de esta vecindad y comercio, vende a don Juan José del Castillo, vecino de esta jurisdicción, una casita de cal y canto, cubierta de madera y teja, la que dejó al otorgante la difunta Juana Gabriela Sánchez por los gastos que le originó su enfermedad, funeral y entierro. Dicha casita se encuentra ubicada en el Barrio de los Salinas, calle que de la fuente de Techacapa sube para dicho barrio, la que hace frente hacia el oriente; por el sur linda con solar de Francisco Salinas; al poniente con solar de Prudencio de la Cruz; y por el norte con casa de Juana Manuela. La vende en 300 pesos.\t
Don Juan José del Castillo, vecino de esta Villa, Alcaide de la Real Cárcel de ella, dijo que por muerte de los padres de José Mariano Segura, niño de 10 o 12 años de edad, quedó encargado de su crianza, educación y dirección cristiana, en cuya virtud en uso de este encargo pone a dicho menor como aprendiz del oficio de platero con don José Marín y don José Cipriano de Meza, quienes poseen tienda pública de dicho arte en esta Villa, y se obligan a enseñarle el arte de platero y entregarlo en el término de 4 años como oficial de este ejercicio.
Francisco Antonio del Rosario, vecino de Naolinco, marido de Matiana Josefa Barradas, otorga que ha recibido de don Francisco [de] Rivera, de este comercio, 100 pesos en reales efectivos y son los mismos que su citada esposa recibió del finado don Juan José del Castillo, que los tenía a premio por escritura de obligación, por lo que declara deuda nula.