Ante el Corregidor don Antonio de Monroy Figueroa, compareció Juan Muñoz, dueño de recua, vecino de Tepeaca, quien manifestó llevar en ella 15 pipas de vino trasegadas en 90 barriles, en virtud de dos certificaciones firmadas en la Nueva Veracruz, el 27 de enero pasado, para entregar en la ciudad de los Ángeles a Gabriel Escudero de Rosas y a Cristóbal Fernández, cuya imposición monta 375 pesos que quedaron metidos en la Real Caja del corregidor.\n
Se tomó la razón de 12 pipas de vino en 72 barriles, que lleva Francisco Narváez en su recua de mulas, para entregar a Cristóbal Fernández, y a Nicolás Maya de Aysiel en la Puebla.\n
Se tomó la razón de 7 pipas de vino en 42 barriles, que lleva Mateo González en su recua, para entregar a Cristóbal Fernández en la Puebla.\n
Don Manuel Fernández, don Cristóbal Fernández, don Ignacio Clemente Fernández, doña Teodora Fernández y doña María Fernández, hermanos, hijos legítimos y herederos del Capitán don Antonio Fernández, Labrador y vecino del Valle de Huamantla, y de doña Elena de Malpica, hija legítima del Capitán don Juan de Malpica y de doña Catalina de Borboa, difuntos, otorgan poder general a don Nicolás Dávalos y Rayo, Agente de Negocios en el Real Palacio de México y Contador del Juzgado General de Bienes de Difuntos, y por su ausencia al Licenciado don Miguel de Irusta, Clérigo Presbítero y Abogado de la Real Audiencia, para que cobren la parte que les toca de la herencia por parte de los Malpica.
Don Juan de Bárcena, vecino de esta villa de Xalapa, otorga poder a don Cristóbal Fernández, vecino de Tulancingo, para que en su nombre lo defienda de los pleitos civiles, criminales, eclesiásticos y seculares que tenga o tuviere con cualquier persona, pareciendo ante las autoridades correspondientes, presentando la documentación, testimonios, querellas y lo que sea necesario, por lo que se le confiere éste con libre y general administración y con facultad de sustituir.