Felipe de Rivera, natural y vecino de este pueblo de Naolinco, hijo legítimo de Eugenio de Rivera, difunto, y de Juana Barradas. Declara es casado con doña Ignacia Luis de León, a la cual nombra como su albacea testamentaria, junto con el Capitán don Salvador de Acosta, vecino de este pueblo. Nombra como herederos universales a Isidro Antonio de 23 años, casado con Antonia García; María Ana Josefa de 21 años, casada con Santiago de Zárate; Antonio José de 18 años, María Josefa de la Luz de 11 años, María Josefa de Jesús de 7 años, María Josefa del Refugio de 5 años e Ignacio José de 2 años, hijos legítimos de este matrimonio.
Doña Antonia García, viuda y albacea de don Domingo de Ochoa, junto con los hijos y herederos de dicho difunto, otorgan que venden a Manuel Martínez, vecino de este pueblo, un pedazo de tierra de labor nombrado Camotepeque, en las faldas del monte de Perote, que linda por el norte, oriente y parte del sur con tierras de los naturales de este pueblo, y el río sordo de por medio, y por la otra parte del sur y poniente, con tierras de don Gabriel y don Manuel de Ochoa, al precio de 700 pesos, 250 de ellos tienen recibidos, 225 pesos que se les deberá pagar en todo el mes de marzo de 1792, y los 225 restantes en todo el mes de marzo de 1793.
Domingo de Ochoa, natural y vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Francisco de Ochoa, Maestro Platero, y de María Guadalupe de Castro, difuntos, casado con Antonia García, otorga poder para testar a Manuel de Ochoa, su legítimo hijo, asimismo lo nombra albacea testamentario y como herederos universales nombra a sus hijos legítimos.
Don Pablo Baltazar Camero, natural de la Ciudad de Cádiz y residente en el pueblo de Jalapa, hijo legítimo de don Juan Camero y de la difunta Leonor Herrera, casado con doña Antonia García, otorga poder para testar y nombramiento de albacea a su hijo don Juan Antonio Camero y como herederos al citado Juan Antonio, junto con doña Manuela Camero y doña María Camero, sus hijos legítimos.
Domingo de Ochoa, vecino del pueblo de Jalapa, dijo haber otorgado poder para testar a su hijo Manuel de Ochoa el 23 de octubre de 1778, por lo que por vía de codicilio, nombra a doña Antonia García, su legítima esposa y a don Clemente Couso, como sus albaceas testamentarios, en compañía de su citado hijo.
Domingo de Ochoa, natural y vecino de este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos Francisco de Ochoa y de María Guadalupe de Castro, otorga poder a su esposa Antonia García y a su hijo Manuel José de Ochoa, para que ordenen su testamento donde declara tener como bienes un rancho con 30 vacas de vientre, 2 yeguas, 7 caballos, 4 machos, 8 mulas y 8 yuntas de bueyes, ser casado con la dicha doña Antonia con la que tuvo 8 hijos, nombra como albacea a su esposa y a su hijo.
Francisco Ochoa, hijo legítimo del difunto Domingo Ochoa, vecino de este pueblo de Jalapa, otorga poder a su tío Manuel de Ochoa, para que reciba y cobre judicialmente de su madre Antonia García y de Manuel Ochoa, albaceas y tenedores de bienes de su padre, la parte de herencia que como uno de sus herederos le corresponde, pidiendo para ello partición y división de bienes, nombrando tasadores y contadores y de lo que perciba, entregue los recibos que le sean pedidos, en caso de requerirse juicio, que lo siga, pareciendo ante las autoridades correspondientes, presentando la documentación, testimonios y demás que sean necesarios, dándose para ello libre administración con facultad de sustituir.
Antonia García y Manuel de Ochoa, vecinos de Jalapa, viuda e hijo de don Domingo de Ochoa, quien falleció bajo la disposición de un poder para testar y dos codicilios que les confirió a los declarantes, por lo que otorgan su testamento donde declaran que el valor de todos sus bienes es de 3,660 pesos 4 y 6 octavos reales; por voluntad del difunto imponen 50 pesos sobre su casa para que sus réditos se conviertan en una misa anual cantada en el Convento de San Francisco de este pueblo; como lo hizo el difunto, los otorgantes se nombran sus albaceas. Como herederos nombran a María Cayetana de Ochoa, viuda de Juan del Día; Manuel Antonio de Ochoa, casado; Ignacia Polonia de Ochoa, casada con José de Zárate; Manuela de Ochoa, casada con Francisco Caballero; Francisco Esteban de Ochoa, casado; María Guadalupe de Ochoa, casada con Juan Martínez; María del Carmen de Ochoa y Ana Felipa de Ochoa, doncellas, sus hijos legítimos.
Doña Antonia García y Manuel de Ochoa, vecinos de este pueblo, mujer e hijo del difunto Domingo de Ochoa, albaceas testamentarias, imponen 50 pesos sobre la casa de dicho Manuel de Ochoa, la que hace frente al sur con la Calle de Santiago de este pueblo, por el oriente con casa de doña Manuela Pérez, por el poniente con casa y solar de dicho difunto, y por el norte con casa de José Ladrón; obligándose a pagar 20 reales de réditos al Convento de San Francisco de este pueblo, para que se le cante anualmente una misa a la imagen de la Pura y Limpia Concepción.