Don Antonio Pérez Pensado, natural y vecino de esta Villa, hijo legítimo de don Alberto Pérez Pensado y de doña Justa Sarabia, difuntos, otorga su testamento donde declara que su cuerpo sea amortajado con hábito y cuerda de San Francisco, y enterrado en el Santo Calvario, delante del altar de Nuestra Señora de Guadalupe. Expresa ser de estado casado con doña Inés Castañón; de dicho matrimonio procrearon cinco hijos, todos menores de 25 años. Nombra como albaceas a su esposa y en segundo lugar a su hermano, Juan Pensado, a quienes confiere todo su poder para que entren en sus bienes, los vendan y rematen en almoneda, para pagar las deudas que grava. Que del quinto de sus bienes, salgan los costos de su entierro, se manden decir 12 misas rezadas a partir del día del entierro y se paguen otras limosnas, y si algo quedase se reparta por partes iguales entre su esposa y sus tres hijas mujeres. Del remanente que sobrase de todo, nombra como herederos universales, por partes iguales, a sus 5 hijos.
Don Juan Antonio Pérez Pensado, natural de esta Villa, vecino de la ermita de las Ánimas, hijo de los difuntos don Alberto Pérez Pensado y de doña Rita Sanabia [Sanabria], otorga poder a su hijo don Cipriano Pensado, para que haga su testamento en el que declara fue casado con doña Ángela Gertrudis Navarrete, procrearon 11 hijos, nombra albaceas a su esposa y a sus hijos Cipriano y José Catarino.\t
Doña Rita de Sanabia, viuda, albacea testamentaria, curadora y tenedora de bienes de Alberto Pérez [Pensado], vecina de este pueblo de Jalapa, otorga poder general al Alférez don Antonio Ribot, vecino de este pueblo, para que cobre todas las cantidades de pesos, oro, plata, joyas y esclavos que le deban, y para que lo defienda en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales.