Juan Bautista Ordóñez, escribano público de Jalapa, se obligó a pagar a Francisco González Gallón, mercader de negros, y al Capitán Thomé Pérez Miela, 580 pesos de oro común, precio de dos negrillas bozales, de nación Angola, llamadas María y Gracia, de 11 a 12 años de edad, en esta manera: 290 pesos para la Navidad del presente año, y los 290 pesos, para fin del mes de marzo venidero de 1620.
Magdalena de Tejeda y su hijo, Rodrigo Hernández, vecinos de Jalapa, se obligaron a pagar a doña María de Esquivel, hermana y tía de los susodichos, vecina de este pueblo, 200 pesos de oro común por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para el fin del mes de mayo venidero de 1612. Para la seguridad de esta escritura los deudores hipotecaron un negro llamado Alonso, dos negras llamadas Catalina y Gracia, y una Venta llamada de los Naranjos en está jurisdicción a favor de doña María de Esquivel.
Juan Fernández de Iglesia, mercader de negros, viandante, vende a Juan de Almanza, vecino de la ciudad de la Veracruz, una esclava negra llamada Gracia, de nación Angola, de 18 años de edad, poco más o menos, por el precio de 382 pesos de oro común.
Juan de Quiroz, vecino de esta provincia, vende a Pedro Jácome Vela, vecino de la ciudad de México, una esclava negra llamada Gracia, de nación Angola, de 30 años de edad, poco más o menos, por el precio de 400 pesos de oro común.
Doña Ana Fernández de la Calleja[Ana de la Calleja Matamoros], vecina de Jalapa, viuda, mujer que fue de Fernando de Arriaga, su albacea, y como tutora de sus menores hijos, vende a Juan Fernández, vecino de la ciudad de México, una esclava mulata nombrada Juana de Arriaga, criolla, nacida en su casa, hija de Gracia, negra Conga, asimismo, su esclava, que hoy vive; de 23 años de edad libre de empeño, hipoteca y otra enajenación, sin asegurarla de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, por el precio de 400 pesos de oro común.
Isabel de Maya, vecina de Jalapa, vende a Juan de la Calleja y a su madre, Doña Magdalena de Tejeda, de la misma vecindad, una negra llamada Gracia, de nación Angola, de 25 años de edad, bozal, sujeta a servidumbre, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 500 pesos de oro común, horros de alcabala.
Juan de la Calleja y Doña Magdalena de Tejeda, vecinos de Jalapa, se obligaron a pagar a Doña Isabel de Maya, vecina de Jalapa, 500 pesos de oro común, precio de una negra llamada Gracia, de nación Angola, bozal, para la fecha de esta escritura en cuatro meses corridos, todos juntos en una paga.
Jorge Brunete, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, vende a Clemente de Espinosa, vecino de Jalapa, una esclava negra llamada Gracia, de tierra San Thomé, de 15 años de edad, poco más o menos, por el precio de 300 pesos de oro común.
El Bachiller don Pedro de Montenegro, Presbítero, vecino de esta villa de Córdoba, en voz y en nombre del Bachiller don Pedro Rubio de Gaviria, difunto, vecino que fue de esta villa, y en virtud del poder para testar que le otorgó a él y a José Moreno, ausente, otorga su testamento como se lo tiene comunicado: Declara su cuerpo fue amortajado con las vestiduras sacerdotales y sepultado en la iglesia parroquial de esta villa delante del altar del Señor San José, y su entierro se hizo con la moderación que se pudo. Mandó se diesen de sus bienes 2 pesos de limosnas a la cofradía del Santísimo Sacramento, sita en la iglesia parroquial de esta villa. El difunto le comunicó que asistiese al responso y su entierro la comunidad del Señor San Antonio de esta villa y cofradías, y que se les diese la limosna por dicha asistencia lo que fuere costumbre. Asimismo, le comunicó que hizo donación a doña Juana de Salcedo, su ahijada, de un mulatillo nombrado Agustín José, hijo de la negra llamada Gracia, su esclava, de la que no dio escritura y en caso de que la susodicha quisiese a la esclava nombrada Gracia, se le dé por el precio de 200 pesos y se le entregue título, por lo que usando de dicha cláusula, doña Juana pagó la cantidad mencionada por lo que se le entregó la esclava. Nombró por heredera a su alma.
Sem títuloAndrés Martín, Hermano Mayor del Hospital de Nuestra Señora de Jalapa, con poder de Cristóbal de Anaya, Hermano Mayor y Administrador del Hospital de convalecientes de la advocación de San Hipólito de la ciudad de México, vende a Francisco Martín Matamoros, vecino de Jalapa, un esclavo negro llamado Domingo, de 20 años de edad, poco más o menos, por el precio de 400 pesos de oro común; con los cuales compró una negra llamada Gracia, que resultaba más conveniente al hospital.