Gabriel de Movellán, vecino de la ciudad de México, se obligó a pagar a Antonio de Acosta, mercader de negros, 410 pesos de oro común, precio de un esclavo negro llamado Francisco, de nación Angola, bozal, de 14 a 15 años de edad, para fines de febrero de 1610.
Gabriel de Movellán, dueño de sus carros, vecino de la ciudad de México, se obligó a pagar a Gómez de Quintana Dueñas, residente, al presente, en este pueblo, 200 pesos de oro común, precio de 300 tablas, a 5 reales y un cuartillo cada una, para el día de Navidad venidero del presente año, todos juntos en una paga.
Gabriel de Movellán, vecino de la ciudad de México, dio su poder cumplido a Gabriel de Huerta, vecino de Jalapa, para que en su nombre pueda tomar en oro, plata, pipas de vino, cacao y mercaderías, hasta la cantidad de 267 pesos de oro común.
Gabriel de Movellán, vecino de la ciudad de México, dio su poder cumplido a Juan de Bazán, etc.( se canceló la escritura y no pasó).
Juan Bautista Gallegos, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Gabriel de Movellán, dueño de sus carros, vecino de la ciudad de México, 60 pesos de oro común, precio de una mula castaña que le vendió, dos meses después de la fecha de esta escritura.
Gabriel de Movellán, dueño de sus carros, vecino de la ciudad de México, se obligó a pagar a Gabriel de Huerta y a su esposa, Isabel de Gómara, 535 pesos de oro común; 305 por razón del fierro labrado que le vendió, y los 230 pesos del resto de una escritura que le debía, cuatro meses después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.
Gabriel de Movellán, vecino de la ciudad de México, dueño de sus carros, se obligó a pagar a Cristóbal López, vecino de esta provincia, 260 pesos de oro común, precio del fierro labrado que le vendió, a dos tomines y cuartillo libra, 10 meses después de la fecha de esta escritura.
El capitán Mateo Jorge, mercader de negros, vende a Gabriel de Movellán, dueño de sus carros, vecino de la ciudad de México, dos esclavas negras llamadas María y Felipa, de nación Angola, de 20 años de edad, poco más o menos, por el precio de 450 pesos de oro común cada una.
Gabriel de Movellán, dueño de sus carros, vecino de la ciudad de México, se obligó a pagar a Gabriel de Huerta, vecino de Jalapa, 267 pesos de oro común, los cuales le debe por resto de cuentas que han hecho, dentro de un término de dos meses.
Francisco Claudio, boyero, estante en este pueblo de Jalapa, dio su poder cumplido a Diego González, vecino de Jalapa, para que en su nombre pueda cobrar, de Gabriel de Movellán, señor de su cuadrilla, vecino de la ciudad de México, 400 pesos de oro común de una escritura que le firmó.