Sebastián Díaz de Aparicio, hijo de Miguel de Aparicio y Ana Guerrero, vecino de este pueblo de Jalapa, otorga su última disposición donde señala como bienes suyos una casa de su morada, que es de rajas, madera y tejas con su solar correspondiente que pertenece a la Cofradía de la Concepción; 5 mulas y otros animales; un rancho en tierras del Licenciado José Zavalza, en el cual tiene un obrador, casa de horno, cocina y vivienda de fabricar tejas y otros bienes; le deben Mariano Frías, Antonio Ibáñez, Antonio de Escobar, Pedro Saldaña y otras personas más; debe a don Pedro Rodríguez y a Ignacio de Guevara; fue casado con Mónica Soterina de Guevara, procrearon 9 hijos; nombra albaceas a su esposa y a don Pedro Rodríguez.
Juana de Escobar, hija y heredera de doña Catarina Lagunas, viuda de Domingo Gómez, junto con Antonio de Escobar, hijo de Patricio de Escobar y heredero de la citada Catarina Lagunas, venden un solar y una casa de palos y techada con tejas, que linda al oriente con casa y solar que fueron del Capitán don Nicolás de Guevara, al norte con casa y solar de Juan de Rivera, al poniente con calle que va al rancho que era de fray Fabian y del otro lado solar de los herederos de Bernardino Ibáñez y al sur con solar de los herederos de Melchor de los Reyes. Una parte la venden Juana y Antonio, a los herederos de doña Micaela, Juana y Patricio, y la otra a Nicolás, Gervasio y Lorenzo, los hijos de doña Ursula, en la cantidad que los valuadores les han dicho.
Don Luis Antonio de Escobar, vecino del pueblo de Jalapa, con poder para testar que otorgó a su legítima esposa doña Ana María Méndez, junto con don Antonio Primo de Rivera, Alcalde Mayor de esta jurisdicción, informa que ahora por vía de codicilio, sustituye a dicho Antonio por su hermano don Enrique Primo de Rivera, con la misma forma y facultades que le tenia conferido a dicho Antonio.