El Capitán Don Antonio de Orduña Loyando, dueño del ingenio San Pedro Buena vista, en esta jurisdicción, dio carta de libertad a Francisca, mulata esclava, de 4 años de edad, hija de Nicolás Sánchez y de María de Arocha, mulatos criollos, esclavos del otorgante, desistièndose del derecho de propiedad que sobre ella tenía.
Gonzalo de Córdoba, vecino de Jalapa, vende a Juan Pulido, vecino de la Ciudad de México, una esclava negra llamada Francisca, en 350 pesos de oro común.
Sebastián de Viveros, vecino de Jalapa, como albacea de Francisca de Yépez, solicitó al Capitán Don Juan Francisco de Herrera, Alcalde Mayor de Jalapa, mande sacar testimonio de una cláusula del testamento de la dicha Francisca de Yépez, en la cual dispuso que se diera la libertad a Pedro, su esclavo, de 7 u 8 meses de edad, hijo de Francisca, su esclava; cuyo testamento fue otorgado ante Sebastián de la Peña, escribano público, el año pasado de 1691.
Juan Maldonado, vecino de esta villa de Córdoba, natural de la ciudad de Jerez de la Frontera en los Reinos de Castilla, dijo que por cuanto tiene otorgado su testamento fecho en la ciudad de los Ángeles y al presente por vía de codicilio manda lo siguiente: Declara que ha criado en su casa a María, niña española, huérfana, que será de edad de diez años, a la cual por el amor que le tiene manda se le den de sus bienes 300 pesos, dicha cantidad está en poder del Capitán Pedro López del Castrillo, su yerno. Declara por sus esclavos a Alfonsa Maldonado, mulata, Francisca y Teresa hijas de dicha Alfonsa; a Juan Manjarres [Manjarrez] y Diego Maldonado, mulatos; a Petrona negra cocha, que será de edad de nueve años, que al presente está en poder de doña Francisca de la Torre [Mercado], vecina de la ciudad de los Ángeles. Asimismo, declara por sus esclavos a Nicolás, mulato; a Antonio Congo, Félix y María Conga, negros. Declara que por lo bien que le han servido los dichos Juan de Manjarres [Manjarrez], Diego Maldonado y Alfonsa Maldonado, es su voluntad que desde el día del fallecimiento de doña María de Manjarres [Manjarrez Azañón], su legítima mujer, a los susodichos se les otorgue la libertad. Por el amor y voluntad que le tiene a Francisco del Castrillo, su nieto que será de edad de cuatro años, hijo legítimo del Capitán Pedro López del Castrillo y doña Josefa Maldonado, su hija, manda se le dé por su esclava a Francisca, mulata, que será de edad de trece años, hija de Alfonsa Maldonado, para que la tenga como suya, con obligación de que no la ha de poder vender durante los días de la vida del susodicho. También manda se le dé a doña Gertrudis, niña, su nieta, la esclava negra cocha nombrada Petrona; y a doña Josefa Maldonado, su hija, le manda la mulatilla nombrada Teresa, de edad de diez años. Menciona por sus bienes una casa de piedra y madera, a la cual impone doce misas rezadas en cada un año perpetuamente. Declara que debe a Diego de Brito Lomelín, vecino de esta villa, 28 pesos; y señala como su deudor a don Isidro Sánchez, por cantidad de 220 pesos, manda se cobre [roto]. Por último manda se digan doce misas rezadas por la limosna ordinaria para las almas de aquellas personas “en que yo pueda ser encargo”; y otras veinte misas rezadas para el alma de los naturales.
Sans titreDona Gertrudis de Gatica, vecina de esta villa de Córdoba, viuda del Aguacil Mayor Francisco de Solís, vecino que fue de esta villa, dijo que tiene por esclava a Isabel de Solís, mulata, de treinta y tres años, hija de Francisca, negra, su difunta esclava; y por el amor que le tiene por haberle servido con mucho cuidado, puntualidad, amor y lealtad, en remuneración, otorga por la presente “ahorro y liberta, graciosamente a dicha Isabel de Solís, para que goce de ella desde esta fecha y me desisto de los derechos de posesión”.
Sans titreMaría Sebastiana de Yépez, viuda de Pascual de Arellano, vecina de Jalapa, vende a doña Luciana María de la Soledad, mujer legítima de Félix Jiménez, vecina de la Nueva Ciudad de la Veracruz, una mulata esclava nombrada Petrona de 27 años, criolla que nació en su casa, hija de Francisca, y su hija Isabel niña mulata; las 2 están libres de empeño, enajenación e hipoteca. Las vende sin asegurarlas de vicio, defecto ni enfermedad, en 200 pesos de oro común que se da por entregada.
Luis Antonio de León, bajo la custodia del Sargento Agustín Luis, vecino de este pueblo, venden a Nicolás de Acosta una esclava de nombre Gertrudis de 32 años, junto con sus 2 hijas, Francisca de 6 años y Tomás de 2 años en la cantidad de 335 pesos, esclavos que el citado Luis Antonio de León heredó de Antonia de Orteria y Villegas, junto con otros dos de nombres, Juan de 12 años, el cual ya vendió y Pascual que es fugitivo, hijos de la primera esclava.
Carta poder expedida en Jalapa, en la cual el otorgante dio facultad al representador para sacar de cualquier persona, una esclava negra de su propiedad llamada Francisca.
Joseph [José] de Olivera, vecino de esta villa de Córdoba, hijo legítimo Simón de Olivera y Petrona Gómez, vecinos que fueron del pueblo de San Juan Cuscomatepeque [Coscomatepec], otorga su testamento en la manera siguiente: Ordena se den 100 pesos a Juana niña; 200 pesos a Francisca; 500 pesos a Juan García de [Miranda], su hermano; 300 pesos a Antonio de Olivera, su hermano; 150 pesos a Francisco Vélez y a Juan Alonso; 112 pesos a Miguel de Lara; y 50 o 60 pesos a Juan Pablo de Sierra [Valle]. Declara que debe al Capitán Joseph [José] Blanco, 400 pesos de oro común; a Francisco Vélez y Juan Alonso, mercaderes, 150 pesos de géneros; a Miguel de Lara, vecino de Acayucan, 12 pesos; a Juan Pablo de Sierra Balle [Valle], 50 o 60 pesos; a un mozo llamado Pedro oaxaqueño que le sirvió, 13 pesos. Asimismo, declara estar casado con Josefa [García] de Miranda, con quien procreó a María de edad de once años, a Nicolás de nueve y Rosa de seis. Señala por sus bienes una hacienda de trapiche de hacer azúcar nombrada de San Francisco, veintiséis esclavos varones y hembras; ciento cincuenta mulas y machos de tiro; trecientas reses vacunas; cuarenta yeguas de vientre; medio solar eriazo ubicado en la calle Real de esta villa de Córdoba. Nombra albaceas testamentarios a Josefa [García] de Miranda, su mujer; al Licenciado don Joseph [José] Rodríguez de la Peña; al Licenciado Antonio de Olivera y a Juan García [de Miranda]. Instituye como sus herederos universales a sus tres hijos María, Nicolás y Rosa.
Sans titreCristóbal Moreno [roto], vecino de esta villa de Córdoba, vende a Benito Rendón, vecino de esta villa, medio solar de 50 varas de largo y 25 varas de ancho, que linda por el oriente con solar de Juan Antonio [roto], calle en medio; y por el norte con solar de Francisca [roto]. Declara que el solar lo heredó de Ana, niña, hija legítima del otorgante y de Melchora de los Reyes, su difunta esposa, asimismo, Melchora lo heredó de su madre Josepha [Josefa de] Brito, la cual lo recibió en forma de dote por parte de Joseph [José] de Brito [Lomelín] “el Viejo”, por haberla criado en su casa cuando contrajo matrimonio con Nicolás de Sierra, padre de Melchora.
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