Don Pedro José Durán, vecino de este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de don Isidro José Durán y de doña Josefa Antonia Resgado y Fernández, natural de la ciudad de Sevilla en Triana, declara es casado con doña Juana Urbina Díaz Mier con quien procreó a María Durán, José Miguel y Antonia Bárbara. Nombra como sus albaceas testamentarios a dicha doña Juana, a los licenciados don Carlos y don Miguel Suárez, clérigos presbíteros, y a don Gaspar de Olavarrieta, todos vecinos de este pueblo. Nombra como sus universales herederos a sus hijos, además nombra por tutora y tenedora de sus hijos a su mujer y a don Gaspar de Olavarrieta.
Doña María Nicolasa de Torquemada, viuda de don Agustín Suárez, y sus tres hijos el Señor don José Suárez, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de esta Doctrina; el Bachiller don Miguel Suárez y don Carlos Suárez, Presbítero, vecinos de Jalapa, dijeron que condujeron por varias cañerías una porción considerable de agua desde el Chorrito del Xallitic hasta una fuente que tienen en el patio de su casa y de donde se abastecen ellos y sus vecinos, don Bartolomé de Borja y su esposa doña María de Acosta, a quienes le vendieron una parte, y debido al constante derrame y desperdicio de agua de dicha fuente, venden a doña María Josefa Ruiz de Morales, viuda de don Juan Antonio de Zavalza, y a su hijo el Bachiller don José Zavalza todo el referido derrame por la cantidad de 100 pesos de oro.
Los Bachilleres Miguel Suárez y Carlos José Suárez, hermanos, Clérigos Presbíteros Domiciliarios del Obispado de la Puebla de los Ángeles, vecinos de Jalapa, otorgan poder al Bachiller Juan Bernardo Díaz Mier y al Capitán José Antonio de la Pedreguera, para que en representación de sus personas, demanden y cobren judicialmente de cualquier persona, las cantidades de pesos, joyas, mercaderías, y otras cosas, que le adeuden a través de vales, escrituras, conocimientos, capellanías, y de lo que perciban entregue recibos, cartas de pago, finiquito, cancelaciones.
El Licenciado Miguel Suárez, Presbítero Domiciliario del Obispado de Puebla y vecino del pueblo de Jalapa, albacea del difunto don José Antonio Matamoros, otorga poder especial a don Pedro de Senande, Notario Eclesiástico para que pida y haga los inventarios de los bienes de dicho difunto.
Doña María Nicolasa de Torquemada, viuda y albacea de don Agustín Suárez, junto con sus hijos, el Doctor don José Suárez, Cura de la Doctrina de Jalapa, Vicario y Juez Eclesiástico, los Licenciados Carlos Suárez y don Miguel Suárez, Clérigos Presbíteros, Domiciliados del Obispado de este pueblo, informan que dicho José, metió a su costa en las casas de su morada, el agua que sube a una pila donde esta corriente y le vendió una paja de esta agua en 200 pesos a Bartolomé de Borja y a su esposa María de Jesús Acosta, cuya casa esta contigua a la de los otorgantes, y ambas hacen frente con la Calle Real que sale a la plaza de este pueblo, para la Nueva Veracruz, la que sacaren de la pila de los otorgantes a su costa dichos Bartolomé y su esposa y a de ser a su cargo el componer su cañería hasta su pila.
El Licenciado Carlos José Suárez, Teniente de Cura, junto con el Licenciado Miguel Suárez, Clérigo Presbítero del Obispado de Puebla, vecinos del pueblo de Jalapa, otorgan poder general al Doctor José Suárez, Cura de esta Doctrina, para que pida, demande, reciba y cobre judicialmente a todas las personas, fiadores, herederos, etc., las cantidades de dinero, plata, etc. que les adeuden a través de vales, libranzas u otros documentos, también para que tome posesión de cualquier Capellanía.
El Licenciado Miguel Suárez, Clérigo Presbítero, Domiciliario del Obispado de Puebla y vecino de este pueblo de Jalapa, con poder del Licenciado Carlos José Suárez, y nombramiento de albacea de la difunta Josefa María de Castro y haciendo uso de dichos poderes, realiza trueque de casas con el Maestro herrero Juan José de Castro y Casanova, en la forma siguiente: Miguel Suárez da a Juan, una casa de cal cubierta de madera apolillada y tejas, labrada en un solar de 24 varas de frente, de las cuales el difunto Marcos Martín de Mojica dio a su hijo 8 varas y en las 16 restantes dejó labrada la referida casa, que dicho Miguel Suárez tiene ajustada con los herederos de dicho difunto en 300 pesos libres de escritura de alcabala, para poder realizar el cambio por la del maestro Juan José que posee en este pueblo, ubicada en la Calle Nueva que sale de la Calle Real de este pueblo, y para recompensar el exceso del valor que tiene la de Mojica, Miguel le entrega a dicho Maestro 250 pesos junto con su casa, y los herederos de Mojica y Josefa María de Castro, dieron obligación y consentimiento para el trueque de las mencionadas casas.
El Bachiller Carlos Suárez, Clérigo Presbítero Domiciliario de este Obispado, vecino de este pueblo, dijo que como consta en la memoria simple que presentó Josefa María de Castro, difunta, mujer que fue de Esteban Mojica, difunto, lo nombro por su albacea en presencia de testigos, hecha en este pueblo el 18 de agosto de 1759, pero debido a las notorias ocupaciones de su ministerio confiere dicho cargo de albacea a su hermano el Señor Doctor Miguel Suárez.
El Licenciado Miguel Suárez, el Licenciado don Carlos Suárez, Presbítero Domiciliario del Obispado de Puebla y don Antonio Primo de Rivera, vecinos del pueblo de Jalapa, dijeron que don Pedro José Durán, vecino de este pueblo, los nombró por sus albaceas, cargo que no pueden desempeñar debido a las múltiples ocupaciones que tienen, por lo que renuncian a dicho nombramiento.
Doña María Nicolasa de Torquemada, viuda de don Agustín Suárez, hija legítima de los difuntos don Joaquín Ildefonso de Torquemada y de doña María de la Rosa y Thormes, vecinos que fueron de este pueblo de donde ella es natural y vecina, otorga poder a sus hijos el Doctor José Suárez, a don Miguel Suárez, Presbítero, y a don Carlos Suárez, Presbítero, para que ordenen su testamento, en donde declara tuvo 7 hijos, nombra por sus albaceas y herederos a sus dichos hijos.