Antonio López, residente en este pueblo, con poder otorgado a su favor por Antonio Domínguez, otorga que substituye dicho poder en Andrés Francisco de Escudero, junto con Diego Francisco de Fuente, vecinos de Sevilla, para que obliguen al pago de lo que resulte del transporte a estos reinos de las persona de María de Vera, su madre y de una hermana suya.
Doña María de Peralta dio su poder cumplido a su esposo, Juan Muñoz de Villanueva, para que la represente en todos sus pleitos y causas civiles y criminales, y en su nombre cobre cualesquier pesos de oro, esclavos, mercaderías u otros géneros que como heredera de Antonio de Peralta y de María de Vera, sus difuntos padres, vecinos de la Puebla de los Ángeles, le correspondieren.
Antonio Domínguez, natural de la Ciudad de Sevilla, en los Reinos de Castilla, hijo legítimo de Juan Domínguez, difunto, y de María de Vera, viudo de Antonia de Acosta, difunta, nombra por albaceas testamentarios al Capitán don Agustín García Campomanes y Juan Domínguez, vecinos de este pueblo de Naolinco, y a Antonio López, vecino del pueblo de Jalapa, y como herederos universales a Juan, Maria de Jesús, Antonia y Miguel, sus hijos legítimos.