Don Francisco Julián Aravalles, vecino del pueblo de Jalapa, albacea de su difunto padre Domingo Antonio Aravalles, otorga poder general a don Juan de León García, y a don Juan Manuel Aravalles, para que en su nombre, cobren cualquier cantidad de pesos, oro, plata, frutos, muebles y otros géneros que le deban.
Don José Antonio y doña María Rosario Quesada, de esta vecindad, hijos legítimos y herederos de la difunta doña María Victoria Dorantes, venden a don Mariano Benítez, de esta vecindad, un solar con 21 varas de frente y 74 de fondo, ubicado en la Calle de Santiago, por donde hace frente hacia el norte, dicha calle en medio, con casa de Domingo Antonio Aravalles; por el fondo linda con solar de Pedro de Alba; por el costado del oriente con solar de don José Blanco; por la banda del poniente con casa de los comparecientes. La venden en precio de 258 pesos.
Don Francisco Julián Aravalles, Maestro Cirujano, hijo legítimo del difunto don Domingo Antonio Aravalles y de doña Teresa de la Encarnación Ortiz, viva, natural de la Ciudad de Los Ángeles y residente en el pueblo de Jalapa, casado con Antonia Josefa Guzmán, otorga poder para testar y nombramiento de albaceas a su citada esposa Antonia Josefa, en compañía de don Bartolomé Salvo, vecino de este pueblo, y como herederos designa a Ana Francisca, Domingo y Victoria, sus hijos legítimos.