Don Francisco Agudo, vecino del pueblo de Naolinco, con poder especial otorgado a su favor por María del Moral, viuda de Francisco Carranza, junto con Antonio Carranza, hijo legítimo de la otorgante, vende a Francisco Munguía, vecino de Naolinco, una casa de paredes y tejas, que linda al oriente con la calle de la Amargura y casas que fueron de Pascual de Ledezma, al norte con casa y solar de don Francisco de Arellano, al poniente con solar que fue de Magdalena Luis y al sur con casas y solar de Manuel de Olmedo, al precio de 400 pesos, 150 pesos de contado y los 250 pesos restantes el comprador los reconocerá a censo de 5 % anuales a favor del convento de San Francisco.
Felipe de Rivera, Juan de Rivera, Pedro de Rivera, Juan de Aguilar, marido de Gertrudis Faustina de Rivera; Santiago Cristóbal, marido de Marcela de Rivera; Antonio Carranza, marido de Josefa de Rivera; y Diego de Oliva, marido de María de Rivera; hijos legítimos y herederos de Eugenio de Rivera y de Juana Domínguez, difuntos, informan que habiendo hecho partición de los bienes de sus difuntos padres, vendieron una casa a don Bartolomé Martínez, Clérigo Presbítero, en 250 pesos los cuales han recibido y por lo cual otorgan recibo a favor del mencionado Clérigo.
María del Moral, viuda de Francisco Carranza, vecino que fue de Naolinco de esta Jurisdicción, y Antonio Carranza, hijo legítimo y heredero de dicho Francisco, otorgan poder a don Francisco Agudo, para que en sus nombres cobre el arrendamiento de la casa que quedó por bienes de su marido, y ajuste cuentas con don Bartolomé García marido de Rosa Carranza, hija y heredera de dicho difunto, y para que venda dicha casa después de la temporada de la feria.
Bartolomé García, Maestro de Sastre y vecino del pueblo de Jalapa, con poder especial otorgado a su favor por María del Moral, viuda y albacea de Francisco Carranza, junto con Rosa Carranza, mujer del declarante, por Antonio Carranza hijo y heredero de dicho Francisco Carranza, haciendo uso del poder, recibe de José Antonio de Santa Ana, sotasíndico del Convento de San Francisco, la cantidad de 250 pesos provenientes de las limosnas que han dado a dicho convento, de cuya cantidad se obliga a reconocer a réditos a razón del 5% anuales y como seguro de la deuda hipoteca las casas mencionadas en el poder.
María del Moral, viuda y albacea de Francisco Carranza; y Rosa Carranza, con licencia expresa de su marido Bartolomé García, y Antonio Carranza, hijos del difunto Francisco, otorgan poder especial al citado Bartolomé García, para que hipoteque una casa, que quedó de los bienes del citado difunto, en la cantidad de 200 pesos, lo cual tiene tratado con el Síndico del Convento de San Francisco, a razón de 5 % anuales.