Jaime Antonio Trillo, preso en la cárcel pública del pueblo de Jalapa, otorga poder general a don José de la Calle, vecino de este pueblo, para que lo defienda en todos sus pleitos civiles y criminales.
Jaime Antonio Trillo, vecino de los Ángeles y residente en el pueblo de Jalapa, heredero de la difunta doña María Luisa de Igualada, vende a doña Josefa de Acosta, una casa con su sitio, al precio de 320 pesos, con gravamen de 192 pesos y 4 reales, situados a censo redimible sobre el solar, con obligación de réditos a razón de 5 % a favor de doña María Nicolasa de Torquemada.
Don Juan de Quiñones, Alguacil Mayor de la Jurisdicción de Jalapa, albacea de doña María Luisa Igualada; y Jaime Antonio Trillo, heredero dicha María Luisa, imponen un censo de hipoteca de 200 pesos, a una casa de su morada con la condición de entregar 10 pesos al Mayordomo de la Cofradía del Santo Excelentísimo y 50 pesos para dicha Cofradía.
Jaime Antonio Trillo, vecino del pueblo de Jalapa, otorga en arrendamiento a don Juan José de Elías González, vecino de este pueblo, una casa baja de paredes y cubierta de tejas, ubicada en este pueblo, linda al sur con la Calle Real que sale de esta plaza para el camino de la Veracruz, al oriente con casas y solar de don Joaquín Ildefonso de Torquemada, al norte con la zanja de Xallitic y solar del mencionado don Joaquín, y al poniente con un callejón nuevo que sale de la Calle Real, por la cantidad de 4 pesos de oro común, durante 2 años.