Miguel Viveros, natural del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Juan José Viveros, vivo y de María Bárbara Lagunas, difunta, junto con Manuela Domínguez, su legitima esposa, vecina de este pueblo, hija legítima del difunto Salvador de Domínguez y de Juana Molina, viva, se otorgan poder para testar mutuamente y se nombran albaceas, y como herederos designan a sus hijos legítimos Juana Nicolasa, Antonia María, Gregorio y Antonio Francisco.
Don José Antonio de Zárate, vecino del pueblo de Jalapa, albacea del difunto don Francisco Hernández, junto con sus hermanos don Manuel y doña Juana, venden a doña María Bárbara Lagunas, vecina del pueblo de Naolinco, una casa de paredes, cubierta de tejas con un sitio de 25 varas de frente y 40 varas de fondo, que lindan al norte con la parroquia de dicho pueblo y calle en medio, al sur con solar de la Cofradía de las Ánimas, al oriente con solar de doña Petrona Guevara viuda de Nicolás Domínguez y al poniente con solar y casa de don Francisco Pérez, al precio de 700 pesos, de los cuales 500 pesos le pagó en dinero de contado y los 200 pesos restantes están cargados sobre dicha casa y que reconocerá la compradora a favor de la cofradía de Jesús de Nazareno, ubicada en el pueblo de Misantla.
Antonio Manuel Lagunas, hijo legítimo de los difuntos don Pedro Lagunas y de doña Petrona Rogel, vecino del pueblo de Naolinco, realiza testamento, en el cual nombra como albacea y heredera a María Bárbara Lagunas, su hermana de 25 años.