Francisco de Aguilar, natural y vecino de este pueblo de Naolinco, hijo legítimo de Juan de Aguilar y Antonia de Guevara, difuntos, casado con Francisca Pérez, a quien le otorga poder para testar y nombramiento de albacea testamentaria. Como herederos universales nombra a José de 18 años, María de 15 años, Francisco de 12 años, Mariana de 10 años, Vicente de 7 años, Paula de 6 años, María de 4 años, Miguel de 2 años y Felipe de 3 años, hijos legítimos de ambos.
Francisco Pérez, natural y vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos don Matías Pérez y doña Sebastiana Domínguez, junto con Catarina de Aguilar, su legítima mujer, natural y vecina del pueblo de Jalapa, hija legítima de los difuntos Juan de Aguilar y Antonia de Guevara, se otorgan poder para testar mutuamente y se nombran albaceas, y como herederos designan a sus hijos legítimos Antonio, María, Francisco, José, Julián y Juana.
Antonia de Guevara, viuda de Gregorio Ortiz, mestiza y vecina de este pueblo de Naolinco, solicita inscribir aquí el perdón de muerte para Valentín García y su hijo Juan García, el primero Mayordomo de la Recua de don Tomás García y el segundo Sabanero de la misma recua, a los cuales acusó de haber asesinado a Santiago Antonio, hijo de la declarante, en el paraje llamado Pueblo Nuevo, por lo que la declarante queriendo hacer servicio a Dios, les otorgó el perdón.
Juan de Aguilar, vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Juan de Aguilar, difunto y Antonia de Guevara, viva, junto con Gertrudis Faustina de Rivera, vecina de este pueblo, hija del difunto Eugenio de Rivera y Juana Domínguez, viva, se otorgan poder para testar y nombramiento de albaceas, y como herederos a sus hijos legítimos Juan, Antonia, Mariano José, María, Tomasa y José.