Don Francisco Rosado, vecino del pueblo de Jalapa, albacea, tutor y tenedor de los bienes e hijos de su hermano José Rosado, informa que dicho difunto dejó por bienes, una casa de cal y piedra cubierta de madera y teja con su sitio de 13 varas de frente y 50 varas de fondo, misma que vende a Juan Antonio del Moral, ubicada en este pueblo y que linda al oriente con la calle que sale de esta plaza por la sierra y casas de Nicolás Domínguez, al norte con casas de los herederos de Juan Rosado, al poniente con callejón de Blas de Aguilar y al sur con casa del otorgante, al precio de 406 pesos.
Doña Josefa Domínguez Muñiz, natural y vecina del pueblo de Naolinco, hija legítima de los difuntos Salvador de Domínguez y Juana Molina, viuda y albacea de Blas de Aguilar, realiza testamento, en el cual nombra como albaceas a los Presbíteros Francisco Pérez y Francisco Lagunes, vecinos de este pueblo, y dado que la declarante no tiene hijos ni herederos forzosos, distribuye sus bienes en obras piadosas a la Cofradía del Santísimo Sacramento de esta Parroquia, al señor del Calvario, a las imágenes de la Señora del Rosario, Dolores, Santana, San Mateo y San Antonio, mencionando entre sus bienes 2 solares y casas.
Diego Gómez, vecino de este pueblo de Naolinco, vende a Tomás Montero, vecino de este pueblo, un pedazo de solar que mide 16 varas de frente y 23 varas de fondo, el cual linda al norte con una calle y del otro lado con casa y solar de Francisco Ortiz, al oriente con solar de Antonio de Acosta, al poniente con solar del vendedor y al sur con solar de Blas de Aguilar, dicha venta la hace por la cantidad de 52 pesos.
Blas de Aguilar, hijo legítimo de los difuntos Pedro de Aguilar y Josefa de Torres, natural del pueblo de Jalapa, junto con su legítima esposa Josefa Domínguez, hija del difunto Salvador Domínguez y Juana Molina, viva, se otorgan poder para testar, nombramiento de albaceas y de herederos.
Blas de Aguilar, vecino de Naolinco, debe y se obliga a pagar 819 pesos y 4 reales, a don Pedro García de Baldemora, Cura de Tlacolulan, el cual es apoderado de doña María de Jesús Álvarez de Guzmán, viuda de Juan López Meilán y tutora del menor Juan José López Meilán, por la compra de ganado vacuno. Debido a que dicho Aguilar no cumplió a tiempo con el pago, salio como su fiador Francisco Munguía, obligándose a cubrir dicha cantidad el día 4 de octubre de este año.
Blas de Aguilar, dueño de recua y vecino del pueblo de Naolinco, junto con Josefa Domínguez Muñiz, su legítima mujer, acordaron con su fiador don Francisco Munguía, que éste pague las deudas que dicho Aguilar tiene con don Antonio Amason y con el cura de Tlacolula, por la compra de animales pertenecientes a don Juan López Meilán, así como otra deuda de fletes, lo cual se obliga a pagar dicho fiador con la condición de que a cambio le entreguen una casa que María Josefa tiene en el pueblo de Naolinco.