José Antonio de Zárate, vecino del pueblo de Jalapa, con poder para testar otorgado a su favor por su difunto padre Antonio Manuel Ortiz de Zárate; procede a realizar el testamento de dicho difunto, en el cual además del citado poder, lo nombró como albacea y heredero en compañía de doña Micaela Josefa de Acosta, su legítima madre, y de Manuel Antonio, hermano del declarante, mencionando algunas deudas del difunto y como bienes una casa de paredes y tejas con el ajuar de su servicio en la Calle Nueva, otra en el puente de Techacapa y un banco de herrador con su herramienta.
Francisco Hernández, natural de Menorca de la Ciudad de Mahón del Obispado de Mallorca y vecino de Naolinco, hijo legítimo de los difuntos Francisco Hernández y María Faez, otorga poder para testar a Juana de Zárate, su mujer, así como nombramiento de albacea, en compañía de sus hermanos José Antonio y Manuel de Zárate. Como heredero nombra a su hijo legitimo Pedro José.
Don Domingo Lanaro, vecino de este pueblo, otorga que debe a don Gregorio Ochoa de Amezaga, de esta vecindad, la cantidad de 125 pesos de 8 reales de plata cada uno, mismos que le prestó en dinero de contado, entregando recibo y constituyéndose deudor de dicha cantidad y se obliga a tener en depósito irregular con obligación de réditos de 5 % anuales, que comenzaran a contarse desde la fecha de esta escritura, y para seguridad de esta deuda, hipoteca de una casa de cal y canto, cubierta de madera, situada en este pueblo en la calle que llaman del Ganado con la que hace frente al oriente y por el costado del norte linda con solar de José Antonio Zárate, propiedad que compró a don José Antonio Morcho.
Don José Antonio Morcho, vecino del pueblo de Jalapa, vende a don Domingo Lanaro, de la misma vecindad, una casa de 23 varas de frente y 40 de fondo que heredó de sus difuntos padres don Juan Morcho y doña Juana López Doria, ubicada en la calle del Ganado con la que hace frente y linda al oriente, al norte con solar y casa que fue de don Pedro Parraga Robledano y ahora lo es de los señores Camino, y al sur con solar de José Antonio de Zárate. La venta se hace en 400 pesos.
Don José Antonio de Zárate, vecino del pueblo de Jalapa, albacea del difunto don Francisco Hernández, junto con sus hermanos don Manuel y doña Juana, venden a doña María Bárbara Lagunas, vecina del pueblo de Naolinco, una casa de paredes, cubierta de tejas con un sitio de 25 varas de frente y 40 varas de fondo, que lindan al norte con la parroquia de dicho pueblo y calle en medio, al sur con solar de la Cofradía de las Ánimas, al oriente con solar de doña Petrona Guevara viuda de Nicolás Domínguez y al poniente con solar y casa de don Francisco Pérez, al precio de 700 pesos, de los cuales 500 pesos le pagó en dinero de contado y los 200 pesos restantes están cargados sobre dicha casa y que reconocerá la compradora a favor de la cofradía de Jesús de Nazareno, ubicada en el pueblo de Misantla.
El Bachiller don Juan Nepomuceno Palacios Rivadeneira, Cura Coadjutor del pueblo y doctrina de Xicochimalco, otorga poder a don José Antonio de Zárate, vecino del pueblo de Jalapa, para que en su nombre, haya, reciba y cobre de Manuel de la Encarnación Marín, vecino del pueblo de Teocelo lo que le debe, asimismo entrega recibo y cartas de finiquito.
Don Cayetano Santiago Ramírez y don Francisco Javier de Herrera, vecinos de la Ciudad de Puebla de los Ángeles, Maestros Mayores Veedores y Examinadores del Arte de Herrador y Proto Albéitares, nombran a José Antonio de Zárate de 40 años, natural y vecino de este pueblo de Jalapa, Maestro Examinado en ambas artes, otorgándole licencia para ejercerlas y tener tienda y banco en todas las ciudades y villas, dándole 6 meses de plazo para pagar la media anata.