Doña Margarita Ortiz, viuda de José de Arcos, junto con don Antonio José de Arcos, hijo legítimo y heredero de dicho difunto en su primer matrimonio, venden a don Carlos Roso, vecino de este pueblo, una casa de paredes y cubierta de tejas, con 84 varas de fondo y 28 varas de frente, linda al oriente con la calle que sube para el Calvario y casas de Bernarda de Castro, al norte con mesón de Pedro Durán, al fondo con casas de José de Aguilar y de los herederos de Pedro de Flandes, en la cantidad de 450 pesos.
Don Tomás Rajadel y don Marcos Barreda, vecinos del pueblo de Perote, albaceas de don Sebastián Martínez, dijeron que por bienes de dicho difunto, quedó una casa de cal y piedra, cubierta de madera, de tejamanil, construida en un solar de 45 varas de frente y 57 de fondo, que reconocen a censo de 5 reales anuales a favor del Hospital Real, a quien pertenece dicho solar, el cual linda al oriente con la Calle Real que entra a este pueblo y casas de doña Margarita Ortiz, al poniente con solar de José Beltrán, al norte con casas de dicho Beltrán y el río que baja del cofre, y al sur con la casa que era también de dicho difunto y hoy posee su sobrino don Santiago Martínez Rincón, propiedad que venden junto con el censo a don Ignacio Rincón, al precio de 731 pesos y medio real.
Don José de Trapaga, vecino del pueblo de Perote, se obliga a tener en su poder, la cantidad de 200 pesos que pertenecen a la menor María Bartola de Roso, por herencia que recibió y quien está al cuidado de su abuela doña Margarita Ortiz, hasta que la menor tenga edad o tome estado, pagando 10 pesos de rédito anualmente y para asegurarlo, hipoteca una casa que posee en la Calle Real del pueblo de Perote.