José Antonio Yáñez, de oficio arriero, natural de este pueblo, vecino de San Agustín Tlaxco, hijo natural de don Javier Yáñez de Vera, casado con Bárbara de Huerta, otorga su testamento; nombra como albaceas a su suegro don José de Huerta y a su citada mujer, y como herederos a sus hijos Bárbara y José.
Don José de Huerta Aparicio, hijo del difunto don José de Huerta y doña Ana de Aparicio, vecino de la Villa de Valgañón, Arzobispado de Burgos, otorga su testamento donde declara: manda por vía de legado 18, 000 reales de vellón a su hermana Rosa de Huerta Aparicio y 10,000 reales de vellón a su hermano Luis de Huerta Aparicio, 1, 100 reales de vellón a sus otros hermanos por parte de su madre, 2, 000 reales de vellón a los pobres; dijo debe y le deben lo que consta en sus apuntes, lo cual manda se pague lo uno y se cobre lo otro; es soltero, no sabe con cuanto capital cuenta; nombra por albaceas testamentarios a don Felipe Montes, a don José Antonio de los Eros, a don José de Velasco, a don Juan Manuel de Arrieta Pérez y a don José Ramón de Gorostiza, para que ordenen su testamento; nombra por heredera a su madre Ana de Aparicio.
Don José de Huerta Aparicio, natural de la Villa de Valgañón, Arzobispado de Burgos en Castilla y residente en este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de don José de Huerta y doña Ana de Aparicio, difuntos, otorga su testamento donde declara que ignora el capital que tiene porque este se ha de verificar del producto de la encomienda de los cinco gremios mayores de Madrid; nombra como albaceas testamentarios a don Eligio Ustáriz y a don Manuel María Gil, vecinos de la ciudad de la Veracruz, asimismo herederos universales.
Se tomó la razón de 8 pipas de vino en 48 barriles que lleva Juan González Chamorro en su recua, para entregar en la Puebla a José de Huerta.