María Josefa Díaz Parraga, vecina del pueblo de Coatepec, hija legítima de los difuntos Roque Díaz Parraga y de María González Carrillo, viuda de Bernardo Gorrón, otorga poder para testar y nombramiento de albacea a su hermano Antonio Díaz Parraga, y como heredera designa a su hija María Rita.
Isidora Josefa Guevara, viuda de don Antonio Díaz Parraga, Josefa María Gertrudis y Juana Francisca Díaz Parraga, doncellas mayores de 25 años, y Miguel Díaz Parraga, todos hijos del difunto y de Isidora, venden a favor del Presbítero don Félix Ruiz Ortiz de Zárate una casita ubicada en el Callejón del Perro, compuesta de 32 tercias varas de frente hacia el poniente y del otro lado casa del Presbítero don Ignacio José Jiménez, y 50 de fondo hacia el oriente; por el costado del sur linda con solar que fue de Manuel [de] Rivera y por el norte con el fondo y costado con solar de don José Vicente del Valle. La vende por precio de 300 pesos.
Josefa Díaz Parraga, vecina de Coatepec, viuda de Bernardo Gorrón, otorga poder general a Nicolás Ricardo Grant de Guzmán, Clérigo Presbítero Domiciliario de este Obispado de la Puebla, y a Nicolás Mojica, vecino de Huamantla, para que cobren de don Manuel de los Reyes, vecino de San Pablo jurisdicción de Tlaxcala, y de otros deudores de su difunto esposo, vecinos de San Felipe.
Bernardo Gorrón, vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos Felipe Gorrón y de Francisca Alcaide, casado en segundas nupcias con Josefa Díaz Parraga, otorga su testamento, en el cual nombra como albaceas a su citada mujer, junto con su hermano Marcos, y como herederos a su mujer y a su sobrino Justo Gorrón.