Felipa de Castro, viuda de Esteban Cabañas; Rita de Castro, mujer de Atanasio Cabañas; Antonio de Castro, Miguel de Castro, Nicolás de Castro y Nicolás de Amaya, viudo de Josefa de Castro, en representación de su hijo Jorge, venden a su hermano Francisco de Castro, una casa de 15 varas de frente y 30 varas de fondo, la cual linda al poniente con la Calle Real que sube para la plaza y el Calvario, y casas de Carlos Roso, al norte con solar de los herederos de Benito de Castro, al oriente con solar de los herederos de Tomás Barradas y al sur con solar de Mariana Méndez, mujer legítima de Manuel de Alfaro, al precio de 150 pesos.
Doña Juana Urbina Díaz Mier, vecina de este pueblo de Jalapa, viuda de don Pedro José Durán de quien es albacea y tenedora de bienes de sus hijos, arrienda a don Nicolás de Castro, de esta vecindad, de oficio mercader, una casa que tiene armazón de tienda, por 3 años pagando 6 pesos mensuales.
El Capitán don José Robledano de Cardeña, vecino de este pueblo de Jalapa, otorga poder general a don Nicolás de Castro, don José Díaz de Guitián y a don Carlos de Ondorra, vecinos de Cádiz, para que pidan, demanden, reciban y cobren de todas las personas que le deban, cualquier cantidad de pesos y reales, y en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales, que tenga, lo defienda y demande, para lo cual comparezca ante los señores de las reales chancillerías, jueces y justicias de ambos fueros.
Don Nicolás de Castro, residente en el pueblo de Jalapa, junto con doña María Vargas y Bravo, su legítima esposa, otorga poder general a don Agustín Ruiz, vecino de la Ciudad de México, para que pida, demande, reciba y cobre a cualquier persona, todas las cantidades de dinero, joyas y esclavos que le adeuden a través de escrituras, vales y cuentas de libro, y para que lo defienda y demande en todos sus pleitos, causas y negocios, civiles y criminales.