Simón Navarrete, alias Blanco, hijo legítimo de Francisco Navarrete e Isabel Martínez, vecino de este pueblo de Jalapa, otorga poder para testar a Manuela [Antonia] Ochoa, su mujer legítima, en compañía de don Francisco González, vecino de este pueblo, de oficio mercader, así como albaceas testamentarios y como herederos universales a Antonio de 11 años, María de 6 años, Andrés de 3 años y Vicente de 2 años, sus hijos legítimos.
Gabriel de Ochoa, vecino del pueblo de Jalapa, otorga en arrendamiento a don Francisco Javier Fernández de Ulloa, de la misma vecindad, unas tierras que heredó de don Francisco de Ochoa, su difunto padre, las cuales lindan de un lado con tierras de los indios, nombradas Coapexpan, del otro lado con tierras de sus hermanos Domingo de Ochoa y Manuela Antonia de Ochoa, dicho arrendamiento es por el tiempo de 9 años, pagando en el primer año 30 pesos y en los restantes 8 años 50 pesos.
Manuela Antonia de Ochoa, viuda y albacea testamentaria de Simón Blanco Navarrete; junto Andrés, Vicente, Nicolás, Francisco, José Blanco Navarrete, María de Jesús Blanco Navarrete y María de Espinosa, viuda y albacea de Antonio Blanco Navarrete, herederos de dicho Simón; venden a don Sebastián Muñiz de Cámara, vecino de la jurisdicción de la Antigua, una casa y solar que mide 93 varas de frente y 119 de fondo, linda al norte con la calle de Santiago, al oriente con un callejón que baja para el río del Molino de Santa Ana y Llano de Ricardo, al sur con un potrerillo que incluye la casa, y al poniente con solar que fue de Lorenza Hernández, viuda de Juan Oaxaca. La venta se hace en 500 pesos de oro común.
Manuela Antonia de Ochoa, viuda y albacea de Simón Blanco Navarrete, vende a don Francisco Javier Fernández de Ulloa, un rancho de labor y potrero nombrado Zoncuantla, que hubo por remate, adjudicación y merced que junto con otras tierras le hizo su suegro don Francisco de Ochoa, con los linderos que se mencionan en el instrumento de 29 de enero de 1749. La venta se hace en 4, 000 pesos de oro común que le han pagado de contado.
Doña Manuela de Ochoa, viuda de don Simón Blanco Navarrete, vecina de Jalapa, otorga poder general a don Nicolás Blanco Navarrete, su hijo, de la misma vecindad, para que la defienda en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales que tenga con cualquier persona.
Simón Blanco Navarrete, natural y vecino de este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Francisco Navarrete y de Isabel Martínez, difuntos, otorga poder para testar a su mujer Manuela Antonia de Ochoa y a su hijo Antonio Mariano, así como también los nombra albaceas testamentarios. Nombra como herederos universales a sus hijos.
Manuela Antonia de Ochoa y Antonio Mariano Navarrete, madre e hijo, vecinos del pueblo de Jalapa, con poder para testar que les otorgó el difunto Simón Blanco Navarrete, alías Blanco, proceden a realizar su testamento, en el cual además del citado poder los nombró albaceas y herederos, en compañía de María de Jesús, Andrés, Vicente Antonio, Nicolás José, Francisco José y José Antonio, sus demás hijos legítimos.
Patricio José de Santa María, vecino del pueblo de Jalapa, vende a Basilia Antonia, india soltera, de la misma vecindad, un pedazo de solar, el cual heredó de su padre Domingo José de Santa María; dicho solar mide 12 varas de frente y 40 de fondo, linda al sur con solar del molino llamado Cagigas y callejón en medio, al poniente con solar de Manuela Antonia de Ochoa(que llaman la Blanco) y callejón que sale a la calle de Santiago, al norte con solar de la casa de doña Antonia Feliciana Dorantes de Acosta y al oriente con solar del que vende; dicha venta la hace en 30 pesos.
Doña Manuela Antonia de Ochoa, viuda de Simón Blanco Navarrete, vecina de Jalapa, vende a doña Antonia Cardeña, mujer legítima de don Francisco Javier Fernández de Ulloa, de la misma vecindad, un pedazo de tierras de labor ubicadas en las faldas del monte de Perote, las cuales lindan al oriente con tierras de Coapexpan, pertenecientes a los naturales de este pueblo y arroyo Nacastapalapa, alías Sordo, al norte con otro pedazo de tierra que pertenece por herencia a su hermano Gabriel de Ochoa, al poniente con tierras de don Francisco Javier Fernández de Ulloa, y al sur con las tierras nombradas Briones que posee el Mayorazgo de la Higuera. La venta se hace en 500 pesos de oro común.
Basilia Antonia, india soltera mayor de 25 años, vecina de Jalapa, otorga que vende al Bachiller Antonio Mateo Ortiz de Zárate, Clérigo Presbítero de esta vecindad, un pedazo de solar con 17 varas de frente y 40 de fondo, que linda por el frente hacia el sur con solar del Molino que llaman de Cagigas callejón en medio, al poniente con solar que fue de Manuela Antonia de Ochoa callejón en medio, al norte con solar de Antonia Feliciana Dorantes de Acosta, y al oriente con solar de Patricio José de Santa María. La vende en el precio de 42 pesos 4 reales.