Doña Gertrudis Antúnez, hija legitima y heredera de don Sebastián Antúnez y doña Catarina de Aguilar, dueña de unas tierras en el paraje de Mecacalco y un rancho de la Estanzuela de los Barrios, otorga poder general a don Domingo Díaz Mier, vecino del pueblo de Jalapa, para que lo defienda y demande en todos sus pleitos, causas y negocios, civiles y criminales.
Gertrudis Antúnez, hija legitima y heredera de los difuntos Sebastián Antúnez y Catarina de Aguilar, vende a don Juan Antonio de la Riva, un sitio de ganado mayor ubicado en el paraje que llaman Mecacalco y que linda al oriente con la falda del Cerro de Malacatepec, al norte con la cumbre del Cerro de Temimil, al poniente con las tierras de Zapotitlán y al sur con unas lomas que sirven de lindero al comprador, en la cantidad de 100 pesos.
Juan José Antúnez y su hermana Gertrudis Antúnez, herederos de Manuel Antúnez, difunto, y Juan Barrios, heredero de Luis Antúnez, otorgan poder general a don Carlos José Garzón, para que en sus nombres, siga la defensa de las tierras de la Estanzuela, que por herencia les corresponden, así como en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales que tengan con cualquier persona, los defienda y demande, compareciendo ante los jueces y justicias de cualquier fuero y jurisdicción.
Juan Germán Barrios, albacea y heredero de Luis Antúnez, junto con Juan José Antúnez y Gertrudis Antúnez, hermanos, herederos e hijos legítimos de Sebastián Antúnez; vende a doña María Josefa de la Cruz, albacea de Miguel Pérez Chamorro, un pedazo de tierras que le tocaron a cada uno, las cuales lindan con el camino que va de este pueblo de Jalapa al de Naolinco, tierras adjudicadas a los Acosta, con el camino viejo de los carros y tierras de don Alonso de Alba; los venden en la cantidad que cada uno decida.