Don Salvador Ramírez de Aguilera, soltero, natural de Cádiz y residente del pueblo de Jalapa, hijo legítimo del difunto don Alejandro Ramírez de Aguilera y de doña María Rosa Guido, otorga su testamento; nombra como albacea al Licenciado don Antonio de Ugalde, Presbítero Vicario de esta doctrina, y como herederos a su citada madre, y en caso de muerte de ésta, a sus hermanos.
El Bachiller don Antonio de Ugalde, Clérigo Presbítero, declara que ha recibido de doña Micaela Jerónima Gómez, viuda de Francisco Ortiz, 1,000 pesos que quedaron de remanente del quinto de su difunto esposo, y que pertenecen a la menor Francisca, huérfana que crió su esposo, los que se le obliga a tener en su poder hasta que dicha menor se case o tome otro estado y para el mayor seguro de esta deuda, hipoteca las casas que eran de su difunto marido y hoy le pertenecen, que están en este pueblo y son de cal y canto cubiertas de teja con el sitio que les pertenecen y linda por el oriente con casas de don José Antonio Rincón, hace frente con la calle que sube de esta plaza a la Plazuela del Rey en medio, por el norte con las casas del rey, por el poniente con casas de María Nicolasa Díaz de la Cueva y por el sur con casas del Capitán José de Robledano y un callejón en medio.