María Domínguez, hija legítima de Antonio Domínguez y Bernarda de los Reyes, difuntos, natural de Naolinco y vecina de la doctrina de Actopan en el Trapiche del Rosario, viuda de Gregorio de Aguilar, con quien tuvo 5 hijos. Nombra como albacea testamentario al Licenciado Francisco Pérez, Clérigo Presbítero, vecino de Naolinco. Nombra por sus universales herederos a sus hijos.
Don Marcos de Acosta, hijo legítimo de don José de Acosta y de Marcela Sayago, difuntos, natural del pueblo de Naolinco, y su mujer doña Antonia de la Trinidad Morales, hija legítima de don Fernando Morales y de doña Micaela Gregoria Domínguez, vecinos del trapiche que era de Bernarda de los Reyes, se otorgan poder general el uno al otro y viceversa y ambos a Tomás de Acosta, para que el que sobreviviere ordene el testamento de alguno de los dos, de igual forma se nombran albaceas testamentarios en compañía de dicho Tomás. Nombran por sus universales herederos a sus hijos.
Gregorio de Aguilar, hijo legítimo de los difuntos Andrés de Aguilar y Catarina de la Oliva, junto con su mujer María de la O Domínguez, hija de Antonio Domínguez y de Bernarda de los Reyes, vecinos de Naolinco, otorgan poder para testar a su hijo Antonio, junto con sus yernos José de Castro y Tomás de Acosta, y como herederos nombran a sus hijos Antonio, José, Agustín, Catarina y Juan.
Don Manuel, don Juan, don Diego, don Nicolás Morales, don Juan de Aguilar, doña Juana y doña Nicolasa Domínguez, don Miguel Moctezuma, marido de doña Juana, don Juan Gómez de Estrada, marido de doña Nicolasa Domínguez, don Miguel de Acosta, en nombre de su madre doña Josefa de Guevara, nietos y herederos de doña Bernarda de los Reyes, retiran a los suyos, el derecho a cobrar los réditos de las tierras que les cedió doña María Josefa Cuevas Aguirre y Avendaño, vecina de la Corte de México, a través de su apoderado don Francisco Díaz Parraga y otorgan y ceden este derecho a doña María Josefa.
Don Fernando Morales, natural de la ciudad de San Juan Puerto Rico y residente en el Trapiche del Rosario, hijo legítimo de los difuntos don Fernando Morales y doña María Montoya, junto con doña Micaela Gregoria Domínguez, hija legítima de los difuntos don Antonio Domínguez y doña Bernarda de los Reyes, marido y mujer, se otorgan poder para testar y nombramiento de albaceas en compañía de su hijo Manuel José, nombrando como herederos a sus hijos legítimos José, Juan, Petrona Brígida, Antonia, Juana, Nicolás y Diego.
Don Manuel Villaseñor, en representación de don José Ángel de Cuevas Aguirre y Avendaño, señor de las casas y solares de Aguirre, Sacia Belaunza y Sausola, con poder general de sus hermanos doña María Josefa Cuevas Aguirre y Avendaño, y el Bachiller Juan Manuel de Cuevas Aguirre y Avendaño, que le otorgaron para administrar las haciendas de Santa María la Concepción, Villa Rica, San Nicolás Tortugas y Santa María la Noria, ubicadas en las jurisdicciones de la vieja Veracruz, Jalapa y Tepeaca, las cuales heredaron de la difunta doña Bernarda de los Reyes, a través de don Juan Gómez de Estrada, apoderado de la difunta, recibe la cantidad de 300 pesos como compensación de los gastos hechos en los litigios que ha sostenido a favor de la citada difunta.
Don Francisco Díaz Parraga, Administrador de la hacienda Tortugas, ubicada en la jurisdicción de la Antigua Veracruz, perteneciente a doña María Josefa Cuevas Aguirre y Avendaño, vecina de la Ciudad de México, con poder especial de la misma, entrega a los herederos de doña Bernarda de los Reyes, un pedazo de tierra nombrada Coyolillo, alías Chinameca, las cuales tomaran de manera judicial o extrajudicial, esta entrega se hace, por tener los citados herederos, tierras que colindan con la hacienda antes nombrada.