Miguel Gómez, boyero de Pedro de Leiva, dueño de sus carros, vecino de México, en nombre de su amo recibió en arrendamiento un sitio de potrero para comedero de la boyada de Juan Toscano, persona que tiene arrendados sitios de estancias de don Juan Ochoa de Lejalde y Reynoso, ubicado en términos del pueblo de San Antonio, que llaman Pustla, linda con sitio de estancia nombrado Atriguayan, durante cuatro años y al precio de 100 pesos de oro común y dos botijas de vino anuales.
Andrés Pérez de la Higuera, dueño del Ingenio La Santísima Trinidad, como principal, y Francisco Hernández de la Higuera, su hermano, dueño del Ingenio Nuestra Señora de la Concepción, su fiador, ambos vecinos de esta provincia de Jalapa, dieron su poder cumplido a Don Juan Ochoa de la Lejalde y Reynoso, y al Lic. Alonso Díaz de Herrera, vecinos de Los Angeles, y a Juan de Castillete, vecino de México, para que representando sus personas puedan comprar oro y plata labrada en la cantidad de pesos de oro que les pareciere necesario, y una vez hecho barata y salida de ellos, quede de lo procedido horros de daños y costas hasta la cantidad de 10, 000 pesos de oro común.
Francisco Hernández de la Higuera, dueño del ingenio Nuestra Señora de la Concepción, en esta provincia, como principal deudor, y Andrés Pérez de la Higuera, dueño del Ingenio La Santísima Trinidad, como su fiador, dieron su poder cumplido a Don Juan Ochoa de Lejalde y Reynoso y al Lic. Alonso Díaz de Herrera, vecinos de la ciudad de Los Angeles, y a Juan de Castillete, vecino de México, para que representando sus personas puedan comprar oro y plata labradas o por labrar en la cantidad de pesos que les pareciere ser necesario, y una vez hecha barata y salida de ellos, quede de lo procedido horros de daños y costas hasta la cantidad de 10, 000 pesos de oro común.
Blas Machado, vecino de Jalapa, vende a don Juan Ochoa de Lejalde Reynoso una esclava mulata llamada Dominguilla, de 15 años de edad, poco más o menos, criolla, por el precio de 400 pesos de oro común.
Juan Ochoa de Lejalde Reynoso, vecino de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, dio su poder cumplido al canónigo Antón García y a Pedro de Salazar Torquemada, vecinos de dicha ciudad para que lo representen en todos sus pleitos civiles y criminales y para que cobren todos los pesos de oro de cualesquier personas que le fueren deudoras.
Don Juan Ochoa de Lejalde, vecino de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, recibe de su suegra, doña María González de Amarilla y de don Andrés Pérez de la Higuera, 1 400 pesos de oro común como renta de cada año, por razón de una escritura de donación de 28 000 pesos de oro común que ambos se obligaron a pagarle.
Ante el Alcalde Mayor de Jalapa, Don Juan Ochoa de Lejalde y Reynoso, testigo instrumental firmado en el dicho testamento, dijo que vio morir naturalmente a Don Andrés Pérez de la Higuera, cuyo cuerpo de presente está en el ataúd, y el escrito que le mostraron cerrado y sellado, es el mismo que otorgó Don Andrés Pérez de la Higuera en su presencia.
Juan de Oceta, escribano público de esta provincia, certificó según consta por el archivo a su cargo, que sobre las haciendas e ingenio nombrado San Pedro Buenavista están cargados los siguientes censos: el 30 de abril de 1633 Don Diego de Orduña reconoció un censo de 14 000 pesos de principal en favor de Don Juan de Ochoa de Lejalde [y Reynoso]; el 18 de octubre de 1637 Don Diego de Orduña impuso un censo de 3 000 pesos en este ingenio y sobre una hacienda de ovejas que llaman la Noria, en Términos de Tepeaca, en una estancia de labor en la dicha jurisdicción, una estancia de maíz y chile nombrada San Mauricio y sobre unas casas de morada ubicadas en la ciudad de Los Angeles, todo ello en favor de la capellanía de misas que mandó fundar Francisco de Orduña, padre del susodicho.
Don Juan Ochoa de Lejalde y Reynoso, vecino de la ciudad de Los Ángeles, dio su poder cumplido a José de Celi, Procurador de la Real Audiencia de la ciudad de México, para que lo represente en todos sus pleitos, causas civiles y criminales y para que pueda cobrar cualesquier pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, bienes raíces y muebles que le debieren; especialmente, para que siga y fenezca el pleito que contra él tiene interpuesto Antonio García, vecino de Los Ángeles, en razón de la herencia que pide del canónigo Antón García Endrino, su padre.
Andrés Pérez de la Higuera, residente en su ingenio nombrado La Santísima Trinidad, jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido a Don Juan Ochoa de Lejalde y Reynoso, vecino de Los Angeles, para que lo pueda obligar por la escritura que le fuere pedida por la abadesa del convento donde quisiere profesar en la ciudad de los Ángeles su sobrina Juana Márquez, hija de Isabel Márquez de Amarilla y de Cristóbal de Viruega, vecinos de Los Angeles, a que pagará la dote y los demás pesos necesarios para su profesión.