Doña María Nicasia Meléndez, viuda y albacea de Ignacio de Zárate, dijo que Diego Rodríguez, vecino de los Reinos de Castilla, dejo por sus albaceas a dicho su marido y a don Manuel García Cosío y habiendo fallecido su marido dejo un poder para testar en el que dejo como albacea a la otorgante y a don Manuel García Cosío, y habiendo defraudado dicho García Cosío mucha parte de sus bienes y por no haber dado cuenta de la herencia ultramarina del difunto Diego Rodríguez, otorga poder especial a don José Antonio de Acosta, Justicia Mayor de esta jurisdicción, junto con don Fernando Butrón y Mojica, don Gregorio Rodríguez Toral y don Felipe Antonio de la Peña, Escribano Real, vecinos de la Ciudad de México, para que la defiendan de los fraudes, que el citado Manuel García Cosío realizó con el testamento de su difunto esposo.
Doña María Nicasia Meléndez, viuda de primer matrimonio con don Ignacio de Zárate de quien es albacea y heredera, y de segundo matrimonio de don Ventura de Acosta, otorga en arrendamiento a don Bartolomé Puyana, vecino de San Juan de los Llanos, una casa que hace frente por el norte con la calle que llaman de la Zanja y del otro lado casas del Capitán Juan Antonio de Zavalza, por el oriente con casas que eran de José del Moral, por el sur que es el fondo, con solar de doña María Vázquez, y por el poniente con casas que eran del Capitán Castro. La arrienda en 20 reales mensuales, y en época de feria 300 pesos.
Doña María Nicasia Meléndez, vecina del pueblo de Jalapa, viuda y heredera de Ignacio de Zárate, realiza testamento de su difunto marido, en donde declara: tiene poder para testar en compañía de don Manuel García Cosío
Don Francisco de Escalona, vecino de este pueblo de Jalapa, otorga que vende a don Miguel Jerónimo González de Velasco y a su mujer María Nicasia Meléndez, una esclava, mulata blanca, de 12 a 13 años, nombrada Lucía Gertrudis, criolla del ingenio del señor Juan Isidro Velázquez de la Cadena, a quien se la compró por manos de Bartolomé Salvo, misma que vende sin vicio, defecto o enfermedad, al precio de 150 pesos de oro común.
María Nicasia Meléndez, hija de don Francisco Fabio Meléndez, difunto, y de doña Ana Dorantes, vecina de este pueblo, otorga su última disposición donde declara que como bienes propios tiene una casa y solar en la calle que llaman de San Francisco de Paula con un censo a favor de la Cofradía de la Concepción, fue casada con don Ignacio de Zárate, quien no llevó nada al matrimonio y ella un solar; por segunda vez se casó con don Ventura de Acosta, ella llevó una casa y solar, y él algunos bienes; por tercera vez se casó con don Miguel Jerónimo González de Velasco, quien llevó algunos bienes y ella llevó la casa y solar antes mencionados; por albaceas nombra a su esposo don Miguel y a don Juan Antonio Espinosa, nombra heredera a su alma.
Doña María Nicasia Meléndez, viuda de Ignacio de Zárate, su albacea y heredera, otorga que se obliga a pagar a don Alonso Marías, vecino de Veracruz, el dinero que hasta la presente le ha suplido por motivo del pleito contra don Manuel García Cosio, albacea de dicho su primer marido.
Don Gregorio Fentanes, Cura, Vicario Foráneo y Juez eclesiástico de esta Villa de Jalapa y su doctrina, vende a don Francisco Javier Sáenz de Santa María, de esta misma vecindad, una casa que mide 14 varas de frente y 40 de fondo, linda al norte con casas altas de don Lino Carasa Jiménez y la calle de San Francisco de Paula, al oriente con casas de don Mauricio José Serrano, al poniente con casas de don Joaquín Freiría y Sotomayor, y al sur con solar y otra casa del comprador. Dicha casa la dejó por herencia doña María Nicasia Meléndez, difunta, a su tercer esposo don Miguel González de Velasco, difunto, quien a su vez la heredo a esta parroquia. La vende en 600 pesos cargados sobre dicha casa a réditos del 5 %, 400 de una obra pía por el alma de Bachiller don Miguel Pérez de Medina y 200 por el alma de doña María Nicasia Meléndez.
Ignacio de Zárate y doña María Nicasia Meléndez, marido y mujer, españoles y vecinos de este pueblo, otorgan poder general a Blas González de Zayas, para que en sus nombres parezca ante los jueces eclesiásticos que de derecho deba y presente el avalúo de unas casas que tienen en este pueblo, deslindadas en esta escritura, libres de hipoteca mismas que compró a Ignacio de Zárate, en subasta pública, y pida y suplique se le manden dar los 400 pesos a censo redimible.
Doña María Nicasia Meléndez, viuda de don Ignacio de Zárate, su albacea testamentaria en compañía de don Manuel García Cosío, ausente, otorga poder a don Alonso Macías, vecino de la Nueva Veracruz, para que en su nombre pida se le pague a la otorgante todo lo que le pertenezca de resultas de dicho albaceazgo.
Don Ventura de Acosta, vecino del Trapiche de la Concepción, declara por vía de codicilo que es casado en segundas nupcias con doña María Nicasia Meléndez viuda de Ignacio de Zárate. Declara que tiene en arrendamiento su sobrino don Manuel de Acosta el sitio de la Tasajera. Manda que a su hija Rita se le de una esclava negra llamada Dominga que es de su propiedad.